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Cultura – Reseña histórica – Origen del vocablo “Argentina”

La denominación Argentina proviene del latín “Argentum”, que significa plata y
está tomada con significación de “País de la Plata”. Por eso República Argentina equivale a “República de la Plata” y Nación Argentina a “Nación de la Plata”.
El origen de esta denominación se remonta a los viajes efectuados al Río de la Plata por los primeros conquistadores. Los náufragos del descubridor de este río -Juan Díaz de Solís- encuentran en la zona indígenas que les entregan objetos de plata y éstos llegan, alrededor de 1524, a España junto con noticias de una montaña rica en aquel mineral. A partir de esa fecha los portugueses comienzan a llamar al río de Solís, Río de la Plata. Dos años después lo hacen los españoles.
El vocablo Argentina fue utilizado en 1602 por Martín del Barco Centenera en su crónica rimada “Argentina y Conquista del Río de la Plata con otros acaecimientos en los reinos del Perú, Tucumán y Estado de Brasil”.
En el año 1860 el presidente Santiago Derqui decretó que el nombre “República Argentina” fuera adoptado por el gobierno para los actos administrativos.

Cultura – Reseña histórica – Primitivos habitantes

Los aborígenes que poblaron nuestro territorio estaban divididos en grupos o naciones.
Los diaguitas, de vida sedentaria, habitaban en las regiones montañosas del noroeste en aldeas formadas por casas con muros de piedra. Eran grandes alfareros -también utilizaban instrumentos de madera, hueso, piedra y cobre-. Desarrollaron técnicas de cultivo intensivo sembrando en terrazas maíz, zapallo
y papa. Además criaban vicuñas, guanacos y llamas. La influencia incaica, cuya evidencia fue la difusión del quechua -lengua del imperio- fue muy notable en el pueblo diaguita.
Los araucanos que se extendían hacia el Pacífico y los querandíes que vivían próximos al Río de la Plata eran nómades. Habitaban en toldos agrupados formando aldeas y su alimento lo obtenían mediante la caza y la pesca. Utilizaban el arco y la flecha, la lanza y las boleadoras.
Los guaraníes, chanés, corondas, mocoretás, y guaycurúes del litoral, hacían sus viviendas con barro y paja. Se dedicaban a la alfarería y cestería, sembraban maíz, mandioca y zapallo y completaban su alimentación con la caza y la pesca.
Los matacos, tobas y pilagás del Chaco y Formosa eran cazadores, pescadores y pequeños agricultores.
La meseta patagónica estaba ocupada por los tehuelches, quienes vivían de la caza y usaban las pieles de los animales para la construcción de sus toldos precarios y como abrigo.
Los onas -de costumbres nómades y grandes cazadores-, yaghanes y alacalufes-canoeros y pescadores con arpón- poblaban las islas meridionales.