Entrevista a Pilar Fridman

Desde el viernes 8 de marzo a las 20.30
En el CCRRRojas

Una obra ganadora del Concurso Óperas Primas 2018
Del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas

Cyan
De Pilar Fridman

¿Cómo te surgió la idea de llevar esta obra a escena?

Lo que me impulso a querer llevar Cyan a escena fue en primer lugar, el deseo de actuar, interpretar a María, un personaje de la obra que me atrae mucho,  y por otro lado, una necesidad de plasmar las imágenes que se iban armando en mi mente mientras escribía la obra. Además la convocatoria del concurso Operas Primas del Rojas fue un gran incentivo para enviarla, y que la obra haya sido premiada, una gran oportunidad para llevarlo a cabo.

¿Cuál fue el mayor desafío al momento de empezar a armar las distintas partes de la obra y cómo fue la selección de los actores que la representan?

Para mi uno de los momentos mas complejos fue la selección de las escenas y el “montaje”.  Creo que cuando uno escribe, y el proceso de escritura es largo y finaliza, naturalmente se encuentra en un momento de selección de las escenas que compondrán a la obra. Parte de eso es imaginar la fluidez y el ritmo teniendo en cuenta la unión entre las mismas, cuales textos de los escritos serán dichos por los actores, cuales se descartarán, en este caso también, imaginar la intervención de los subtítulos proyectados, como compondrán en el entramado.

La selección de los actores que la representan fue por atracción y empatía con su manera de actuar en primer lugar y en relación a la energía de los personajes. Cada actor y actriz traían consigo una materia prima, desde su físico hasta su forma singular de estar en escena, que podía ser potenciada para el rol que los había convocado. A todo el elenco lo conocía de antes en clases de actuación y descansaba en que a la hora de trabajar,  compartíamos un mismo lenguaje.

Por otra parte, el personaje de Frank me demandó mucho trabajo al momento de pasarlo a escena porque era una zona más del orden de la intuición, o una entelequia en el texto. No tenía dudas de que era parte de Cyan, y a su vez, no era tan sencillo de amalgamar con el resto de los personajes a la hora de armar las escenas.  Creo que el intercambio con el actor, Franco Antonio de La Puente, en los procesos de ensayo  y de escritura, fue muy importante para  que pudiéramos trabajar algo que tiene que ver con una arista de la actuación vinculada a la escucha, al estar sin necesidad de hacer para estar, al percibir, y este personaje, que en escena descansa en el silencio, fue algo que llevo su tiempo de decantación.

¿Qué sensación tenés ahora que ves el resultado de la obra terminada?

No lo veo en términos de resultado, pero tengo una sensación de mucha emoción y también de sorpresa. Aunque actúe en cada función y no pueda verla de afuera, vivirla de adentro, desde los ojos de María, es una sensación de mucho disfrute, que siempre desee. La experiencia de haber podido concretizar este universo,  escrito teniendo mucha paciencia y el menor juicio posible conmigo, estando muchas veces perdida en el proceso de escritura, sin tener mucha consciencia sobre lo que escribía, pero aun así sentarme a escribir porque me divertía y me venían imágenes, cruces, diálogos, me da mucha alegría. Como si fuera  algo que nació desde un lugar lúdico, mas inconsciente, y el proceso mismo, distinto en cada instancia, fuera componiendo lo que es hoy la obra. Tampoco se si podría decir que está terminada, y eso en parte es lo que me convoca también; que la obra permanezca en una zona más porosa, permeable, abierta, sin respuestas. 

Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué nos cuenta la obra?

La obra cuenta la vida de dos hermanos, Bruno (Santiago Scauso)  y Maria (Pilar Fridman), que están atravesando la perdida de sus padres encerrados en su hogar. María actúa lo que Bruno escribe, así pasan el tiempo, como una vía de escape a su realidad, siendo observadxs y acompañadxs siempre por  Frank (Franco Antonio De la Puente). Al lado, viven sus vecinos,  un matrimonio envuelto en su rutina, Audri (Debora Nishimoto) una editora y Edward (Daniel Surasky) un agente de seguros.

La obra cuenta  un momento de la vida de estos personajes, un recorte, en el cual estos dos mundos se cruzan y lo que produce ese cruce en ellxs . Que les pasa con lo que escuchan del otro, de si mismos, con sus deseos, anhelos, frustraciones, miedos.

¿Como fue ese paso de la actuación a la dirección?

Fue un paso muy abrupto y repentino, poco explorado con antelación a Cyan.  Siempre había estado desde el lugar de actriz y/o actriz y dramaturga, pero nunca también en dirección. Aunque hubiera tenido cercanía dando algunas clases de actuación en la UNA o una mirada más externa en mi último unipersonal,  nunca me había tocado la tarea de dirigir a otros actores en un proyecto tan grande como una obra, que además era escrita y actuada también por mí y fue un desafío enorme. Pasar del texto a un espacio concreto, llevo su tiempo de trabajo en conjunto con Guillermina Pico, quien supo darme una mirada fresca y ajena al material, previamente vinculada con la dirección y colaboró en encontrar otros móviles, por fuera de la narrativa, para trabajar cada escena y el color de cada personaje, en conjunto con Delfina Braun y Ernestina Gatti, asistentes de dirección.

Agradecemos a

Prensa Duche&Zárate

Walter Duche – Alejandro Zarate

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