Entrevista a Daniel Teveles

Desde el jueves 17 de octubre
Todos los jueves a las 20 horas
En El Tinglado
Una nueva obra del director de “El banco”,
“La luz de un cigarrillo” y “Casta Diva”
Un homenaje al teatro idish

El dogma
De Daniel Teveles

“Una recreación de “El Dios de la Venganza” de Sholem A sch (1906), traducida del idish, inédita en español. Una obra diferente. El fantasma del marxismo- anarquismo estaba presente desde fines de siglo XlX. El proletariado migrante de Europa en el contexto político de ´La Semana Trágica´ (Irigoyen) y el negocio de la trata de persona. Proxenetas y autoridades corruptas, el patriarcado machista, la violencia de género, el “suicidio” de los hijos frente al deseo de los padres. Una mirada de la hipocresía humana frente al fundamentalismo religioso.”

¿Cómo te surgió la idea de llevar esta obra a escena?

Conocía a Sholem Asch y su obra, candidato al nobel, autor de avanzada para su época, y su pieza (Der Got fun Nekomen en idish ) El Dios de la Venganza, escrita por él en 1906. La hice traducir del idish. Leí el texto. Aparecieron en mi cabeza imágenes inmediatamente. Me movilizó. Decidí reescribirla, utilizando parte del original, darle otra mirada, más actual, una nueva versión.

¿Cuál fue el mayor desafío al momento de empezar a armar las distintas partes de la obra y cómo fue la selección de los actores que la representan?

Una de las dificultades fue buscar material sobre la vida de los personajes en Polonia en el 1900 y luego trasladar la acción a Buenos Aires durante la Semana Trágica. De hecho la mafia judía y el negocio de la  prostitución, tuvieron su auge en Argentina. Tenía referencias familiares que ayudaron a  construir mi ideario, “la atmósfera “.

Recurrí a filmes, material bibliográfico y fotos de la época. También, otra de las dificultades fue dibujar la imagen de un proxeneta religioso judío polaco argentino. Trabajar sus contradicciones, entre lo religioso y lo siniestro, lo humano de Yanke Chapchovich .Decidí que los actores hablen en algunas escenas en idish, con subtítulos, aunar lo técnico con la acción. Un solo actor es judío. Me pasó con La luz de un Cigarrillo, trabajando primero “la musicalidad” del actor, corporalidad, la acción e intención, después el lenguaje con asesoramiento de la Licenciada Nejama Barad del IWO, Instituto de investigaciones judaicas.

Son pocas escenas habladas en idish. Sólo en Polonia y van con subtítulos. En Buenos Aires hay personajes que conservan el acento polaco judío y otros el nuestro argentino. Fue mi decisión. Está pensado en cada uno de ellos y la circunstancias de vida de cada uno. La obra está dividida en escenas. Son once  actores. Compaginar horarios de ensayos fue una locura por la actividad laboral de cada uno. Todos los días ensayaba con elenco parcial y luego lo fines de semana con todos. Es un gran equipo, es el casting perfecto que soñé. Los actores representan un personaje y a la vez traen consigo un universo propio. El director necesita establecer estrategias para lograr que el actor despliegue sus posibilidades expresivas.

¿Qué sensación tenés ahora que ves el resultado de la obra terminada?

Feliz y con miedo, es un gran responsabilidad. Estrenamos en El Tinglado los jueves a las 20 horas. La obra es transgresora y polémica. Esperemos que guste. Hay mucho trabajo. 

Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué nos cuenta la obra?  

Yanque o  Jacobo vive con su familia en un piso de Balvanera o centro de Buenos Aires durante los años de la Semana Trágica (Irigoyen). Llegado de Polonia hace 20 años, administra desde entonces un prostíbulo en el subsuelo de su casa. Su mujer, una ex prostituta “subió” del subsuelo al casarse con él y la hija de ambos, Rivkele, a quien Yankel o Jacobo Chapchovich se ha esforzado en tenerla al margen. Está preocupado con que su hija pueda terminar como lo fue en su momento su madre. Su padre celebra la eficacia de cómo ha salvado a su hija del “barro”, “santificando” su casa del pecado con la adquisición de la sagrada Torá (libro sagrado judío) que ofrece en agradecimiento a Dios y como redención. La incursión de Rivkele  al “mundo de abajo” desatará las tormentas cuando quede perdidamente enamorada de Manke, joven pupila de Chapchovich. El fantasma del marxismo- anarquismo estaba presente desde fines de siglo XlX.  El proletariado migrante de Europa en el  contexto político de ´La Semana Trágica´ (Irigoyen) y el negocio de la trata de persona. Proxenetas y autoridades corruptas, la violencia de género, el “suicidio” de los hijos frente al deseo de los padres. Una mirada de la hipocresía humana frente al fundamentalismo religioso.

Me imagino que después de estos años arriba de un escenario debe haber un tipo de obras teatrales que te gustan más que otras… ¿Cuáles son tus preferidas? L

Las obras deben tener en el subtexto una reflexión filosófica profunda que trastoque la concepción del mundo. En un lenguaje escénico convencional, los “clásicos” son clásicos porque trascendieron, fueron trasgresores en su momento. El conflicto debe ser intenso. Los neoclásicos me gustan y me gustan los que tienen que ver con una identificación de la historia propia, temas que me interesen, intensos y opuestos para realizar una ficción con cierta poesía.

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