Crónicas de cata en cuarentena: Estancia los Cardones

La segunda semana de aislamiento me encontró algo nostálgica y entonces decidí degustar un vino traído en mi última visita a Cafayate en diciembre de 2019. En estas tierras, ubicadas a poco más de 190 km de la ciudad capital de la provincia, se produce el 90% del vino proveniente de Salta.

El vino elegido en esta oportunidad fue Anko Flor de Cardón Cabernet Sauvignon 2016 de la bodega Estancia los Cardones, proyecto vitivinícola localizado en Tolombón al Sur de la ciudad de Cafayate a 1.700 msnm en lo alto de la pendiente oriental de los Valles Calchaquíes. Bodega cuyos inicios datan del año 2009, proyecto de la familia Saavedra Azcona en sociedad con el ingeniero y enólogo Alejandro Sejanovich.

Tras su descorche, asomaron aromas a especiados profundos con toque de frutos negros y rojos maduros, hierbas y pimentón, que en ese preciso instante  me transportaron a la su bodega donde se erige una estructura nueva, minimalista y moderna construida íntegramente en piedra, mineral que fue extraído de las canteras de la misma finca. Con amplios ventanales de vidrio templado que asoman hacia un espejo de agua, construido en conmemoración por el hallazgo de agua a semejante altura, y las montañas por detrás. Volviendo al vino que se ubicaba en mi copa, tras el primer sorbo en boca presentó un ataque amplio, jugoso y envolvente. De buen cuerpo, taninos jugosos y un final prolongado.

La bodega tiene tres líneas en sus distintos varietales. La línea Anko, que significa agua en la altura, en sus varietales Torrontés y Malbec. Luego le sigue Anko Flor de Cardón Malbec y Cabernet Sauvignon, ambos con paso por barrica, 12 meses el primero y 10 meses el segundo. Y finalmente su tope de gama Estancia los Cardones Tigerstone en sus versiones Malbec y Garnacha. Este último fue el  primer ejemplar elaborado con esta uva en la provincia de Salta.

El Tigerstone de Garnacha es un vino fresco, liviano y delicado. De color rojo brillante pero de intensidad baja, con una nariz muy aromática de fruta roja bien fresca y algo floral, entra en boca redondo con una acidez presente pero bien ensamblada, donde la barrica le termina de aportar una dulzura sutil -apenas perceptible- pero que complementa muy bien el carácter seco del vino. Este ejemplar tiene la característica de su versatilidad ya que puede tomarse fresco, como aperitivo, o bien servir de antesala a tintos más corpulentos, acompañando las achuras en la previa de un asado.

Sin dudas, la botella descorchada no sólo fue disfrutada, sino que también, me permitió viajar al corazón de Cafayate donde, en un terruño extremo, la bodega Estancia los Cardones elabora vinos elegantes y atractivos cualquiera sea la perspectiva de su apreciación.

Paulita Lima

Comunicadora del vino 

Apasionada por vid y los frutos de su transformación,  ávida por transmitir el mundo del vino. Escritora por vocación, realizó programa intensivo de Sommelier en la EAS (Escuela Argentina de Sommelier), y otros cursos en la EAV ( Escuela Argentina de Vinos).