Entrevista a Judit Gutierrez

¿Cómo fue que surgió la idea de escribir este libro?

Este libro fue un encargo, que a fines del 2017 me hizo María Cárdenas, cantante, actriz y directora de teatro, que en ese momento vivía en Mercedes, Provincia de Buenos Aires. Ella necesitaba presentar a concurso, para Cultura de Mercedes, una obra de teatro para la niñez y quería contar una historia en la que los protagonistas fueran muñecos de trapo inmersos en un mundo gigante, que tuviera canciones y en la que los personajes principales hablaran en rima. Con esas premisas y algunas horas más de conversación por Skype, antes de que terminara el año le presenté el germen de la idea, con un detalle de los personajes y la línea de acción. La obra se estrenó como comedia municipal en las vacaciones de invierno de 2018 en el teatro Argentino de Mercedes.

¿Llevo mucho tiempo el armado de la obra y como fue el proceso de creación?

La escritura de la obra me llevó aproximadamente tres meses, hasta obtener un primer borrador completo y corregido. Luego, unos tres meses más de correcciones hasta el estreno. Como es un material vivo, considero que continúa en proceso, aun después de haber sido editada.

Teniendo definidos los personajes y la línea de acción, trabajé sobre las distintos momentos y el desarrollo de los mismos nombrándolos: Presentación de personajes y lugar,  el viaje, la balsa, etc. y en cada momento elegí cuáles serían las peripecias y que canciones acompañarían o ayudarían a resolver esa situación.

Luego comencé a escribir los diálogos, respetando la consigna del encargo, Fortunata y Coco hablarían en rima. Una vez hecho esto, comencé con la letra de las canciones. El primer borrador fue presentado para su aprobación y luego el texto tuvo varias correcciones más.

¿Qué cosa o qué sensación has sentido cuando terminaste de escribirlo?

Desde el comienzo la idea fue muy gratificante. El tema central de la obra es el del crecimiento, que puede marcarse como un hito en la vida de todos, en la pubertad (aunque yo asumo que es contínuo, sin embargo, es posible que ese momento de la vida sea el de un primer registro. Algo está cambiando, lo que era y cómo era, ya nunca volverá a ser). Crecer es temor, por que es riesgoso, pero al mismo tiempo es un aventurarse, ponerse a prueba y superar desafíos.

Cada vez que escribo para la niñez, tengo la sensación de que en mi imaginario puedo crear un mundo mejor y más luminoso, algo que está a punto de ser, de hacerse, de florecer. Algo muy parecido a la felicidad.

Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué nos cuenta el libro?

Fortunata en el jardín de las delicias nos cuenta la historia de una muñeca de trapo que fue olvidada allí por una niña y quiere reencontrarse con ella. Soledad, su dueña, la que dormía con ella, no la ha vuelto a buscar y Fortunata ha pasado toda la noche bajo la lluvia.  La obra comienza a la mañana siguiente, cuando la protagonista se encuentra con otros muñecos de trapo que han pasado por la misma experiencia y ahora viven en ese mismo jardín: Coco, el muñeco de trapo de Rodo, amigo de Soledad e hijo de los dueños de casa, romántico y temeroso; Felpa, un conejo de trapo raído y tartamudo,  que perteneció al padre de Rodo (y que nos recuerda al conejo de Alicia) que siempre está apurado, y no para de viajar por el jardín (porque en ese ir y venir encuentra solución a todo). Felpa le propone a Fortunata viajar con él para reencontrarse con su dueña y nuestra valiente protagonista, aunque está atemorizada, acepta la propuesta. Coco los sigue para no volver a estar solo y porque algo de Fortunata lo conmueve. Ese viaje les permite encontrar a Robi, un antiguo robot de madera sin cabeza, que les cuenta que no suele salir de su escondite, ni seguir al conejo loco, para no sufrir las consecuencias de enfrentarse a tres monstruos gigantes, que habitan el jardín: el gato, la araña violinista y el jardinero. La lluvia de la noche anterior ha creado un gran charco de agua que les impide continuar su viaje. Para superar este tremendo obstáculo solo hay una solución: armar una balsa y hacerlo todos juntos. ¿Podrá Fortunata volver a reunirse con Soledad? ¿Están todos listos para embarcarse en esta aventura?

¿Cuál fue el mayor desafío, al momento de empezar a armar las distintas partes de la historia?

Uno de los mayores desafíos fue dialogar en rima y hacerlo aburrido, que fuese un material vivo, en el cual la rima tuviera una justificación clara y resultara necesaria para la construcción de los personajes y el desarrollo de distintas situaciones. El otro, como en todos los textos en los que he tenido que componer la letra de canciones originales, fue el de crear poemas que de alguna manera ayudarán a que el argumento se siguiera desarrollando y que el clima de la obra no se cortara abruptamente al aparecer una canción.

¿Contanos un poco cuáles fueron tus primeros pasos como escritor/a?

Me gusta decir que escribo desde siempre, desde antes de aprender a dibujar las letras. Mi madre contaba siempre, con asombro, que a los cuatro años y de la nada, le pedía que tomara nota de las cosas que pensaba. Así que, creo que comencé a escribir, porque lo que sentía era muy fuerte para guardarlo y debía ponerlo en algún lugar. Ese lugar fue el papel. Siempre escribí, mucho. Soy de los que tienen que releer y recortar.  En la primaria escondía poemas y cuentos manuscritos. En la secundaria escribía a máquina cuentos, variados. En la adolescencia me encontré con el teatro, como oficio, empecé como actriz (que es otra forma de escribir con el cuerpo, en un espacio que excede el papel en blanco). A los treinta años comencé a escribir mis propios textos teatrales y a dirigirlos. He escrito para adultos y para la niñez, cuentos (inéditos) y textos teatrales. De mis obras de teatro para adultos se han estrenado tres bajo mi dirección: Dios Desnudo, Punto muerto en un carril de sentido único, BUM1975 y un cuarto texto bajo la dirección general de Emiliano Samar y la dirección musical de Pancho Díaz: Leda. Un quinto texto para adultos ha sido premiado y pre-montado en Pachuca, México, bajo la dirección de Juan Carlos Roldán: Canavero (que próximamente será editada en una antología de obras ganadoras del EDIE (Encuentro de Dramaturgias Internacional Emergente, organizado por el Corredor Latinoamericano de teatro, que ya cuenta con V encuentros consecutivos). Para la niñez se ha estrenado Fortunata en el jardín de las delicias, con dirección de María Cárdenas, que volverá a ser puesta en escena en 2019 con  la dirección de Melina Milone y se estrenará en 2019 mi obra inédita Nina Atrapamundos, con dirección de Yamila Ulanovsky y música original de Pancho Díaz.

¿Cómo está conformada tú biblioteca? ¿Cuáles son tus autores predilectos?

Mi biblioteca contiene textos teatrales (obras y teoría), novelas, cuentos,  poesía, libros de arte, fotografía, geografía y cartografía, política, historia (libros y revistas), filosofía, sociología y psicología. En esa organización, ya que los nombré repasando los anaqueles en el orden en el que los he puesto para encontrarlos con facilidad, mis favoritos son: Los reyes, de Julio Cortázar (Obra de teatro); Líneas de Horizonte, de Raquel Albeniz (Obra); Teatro completo, de Antón Chejov (Obras); Federico García Lorca (teatro y poesía); Información para extranjeros, de Griselda Gambaro (Obra); El teatro vulnerable, de Griselda Gambaro (teoría); Meyerhold, textos teóricos;  El teatro, el cuerpo y el ritual, de María del Cármen Sanchez (teoría); Agua Viva, de Clarice Lispector (Novela); Sexus, Nexus Plexus de Henry Miller (Novelas, triología),  El faro, de Virginia Woolf (Novela); Todas las novelas de Onetti que pude comprar y sus memorias,  El libro de los seres imaginarios, de Jorge Luis Borges (Cuentos); El decameron, de Boccaccio (cuentos) y las Mil y una noches; Poesía completa de Alejandra Pizarnik (Poesía); Los nueve libros de la historia, de Heródoto, La historia del mundo en mapas; y algunos que les leo a mis hijos: Elsa Bonerman (todos), Isol (todos), Flavia Lins e Silva, autora Brasileña (que escribe los Diarios de Pilar), Natacha de Luis Pescetti (novelas), Lewis Carrol y  sus Alicias, por supuesto; Julio Verne, Florencia Esses, y las maravillosas piezas de arte que constituyen los libros ilustrados de Rebecca Dautremer. Creo que olvido a unos cuantos y enumerarlos me han dado ganas de releer a muchos de los que nombre.

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