Monumento a la cordialidad argentino-uruguaya – San Telmo – CABA

El Monumento a la Cordialidad Argentino-Uruguaya, es un obsequio que Uruguay, país donde se realizó el monumento, le hizo a la Ciudad de Buenos Aires en 1936 por el motivo de realizarse los cuatrocientos años de su primera fundación por Pedro de Mendoza. Fue realizado por dos artistas uruguayos, Antonio Pena y Julio Vilamajó. El bronce que fue utilizado para la obra se obtuvo a partir del desguace de un viejo crucero y aparte del fundido de monedas de 10 centavos donadas por escuelas de Montevideo, Uruguay.

Este está en Parque Lezama, a unos mil metros de Plaza Dorrego, y a muy pocos metros del Museo Historico Nacional y que en los mapas puedes también encontrarlo con el nombre de Monumento a la Cordialidad Internacional.

El monumento fue inaugurado en 1942, en el Parque Colón sur, donde actualmente existe la Plaza Agustín P. Justo, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Ahora por remodelaciones viales se lo traslado el 17 de julio de 1962, donde lo podemos ver en la actualidad, cerca de la esquina de la Avenida Martin Garcia con la Calle Irala.

Básicamente el monumento representa un navío que simboliza la unión de los pueblos de Argentina y Uruguay. Cuenta con una columna de unos 15 metros de altura y 4 metros de diámetro. Podemos observar en su superficie dibujados la ubicación de las constelaciones el día de la primera fundación de la Ciudad de Buenos Aires. Como así también conquistadores, aborígenes y ríos Paraná y ríos Uruguay.

En la parte delantera del monumento, observaremos una figura femenina que representa “La Ofrenda” que en su mano izquierda sostiene el escudo de la Ciudad de Montevideo. Podríamos decir que la mujer se encuentra sobre la Proa de la nave.

También vamos a observar detrás de la columna, hay un alero que techa un espejo de agua. Este se encuentra ornamentado por distintos objetos cónicos, que aparentan gotas de agua, como así también por gárgolas, hipocampos, pulpos, ballenas y demás iconografías acuáticas. El borde del espejo de agua está construido con un zócalo de granito gris.

Uno de los críticos de este monumento, fue el escritor argentino Ernesto Sabato, que dijo… “… es una especie de proyectil a Marte, enigmática combinación de obús o antiaéreo, chasis de camión, chatarra y navío cósmico…”

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