EL VIEJO PRÍNCIPE, de César Brie, en El Camarín de las Musas, domingos 17 hs desde 16/9

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EL VIEJO PRÍNCIPE

Una obra de César Brie inspirada en El Principito de Antoine Saint Exupery

¿Cómo sería de viejito El principito?

Había una vez… un viejo contando que venía de una estrella, en la que había dejado una flor… El Principito, ahora viejo, sigue siendo El Principito, y sus recuerdos se funden con la realidad grotesca del hospital en el que está, entre las cómicas visitas que recibe, la impaciencia de los enfermeros y del médico jefe.

Una divertida y conmovedora reflexión sobre el paso del tiempo, el amor y la amistad, ideal para ver con los amigos y toda la familia.

Para todo público de 8 a 98 años.

Autoría: César Brie

Actúan: César Brie, Vera Dalla Pasqua y Fabio Magnani

Fotografía: Mariana Fossatti y Margherita Cenni

Registro audiovisual y tráiler: Juan Barone

Dirección: César Brie

ÚNICAS SEIS FUNCIONES: domingos16, 23, 30 de septiembre, 7 y 14 de octubre y feriado lunes 15 de octubre 17 hs.

Duración: 55 minutos

El viejo príncipe – Tráiler de Juan Barone

https://www.youtube.com/watch?v=hcBKeqzPL20

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS

Mario Bravo 960, 4862-0655

http://www.elcamarindelasmusas.com/

Entradas: $300 y $240 (jubilados)

2×1 para menores de 30 años y Club La Nación

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ALGUNAS CRÍTICAS:

NOMINADA POR LOS PREMIOS ACE COMO MEJOR OBRA INFANTIL 2016/2017

Las muy buenas performances de Vera Dalla Pasqua y Fabio Magnani, le dan lucimiento a un cuento que es un clásico pero que en las manos del dramaturgo se constituye en una continuidad tal vez cargada de melancolía pero llena de ternura, y de un trabajo con el espacio que gana en ritmo y profundidad. César Brie construye un texto otro que parte de aquél y lo resignifica. Transformando el miedo colectivo, un claro síntoma de nuestra sociedad globalizada, a la vejez y la inevitable muerte en una narrativa casi coreográfica. Donde el relato fluye sin dramatismo y con un humor casi infantil. Un hecho teatral sin fisuras, como ya nos tiene acostumbrados el dramaturgo, para disfrutar y también para reflexionar, haciéndonos cargo de nuestra propia historia.

Mariángeles Sanz y Azucena Joffe, Luna Teatral

https://lunateatral2.wordpress.com/2017/07/26/el-viejo-principe-de-cesar-brie/

Podría etiquetar esta pieza como teatro infantil, pero infante implica no poder decir y especialmente, esta obra lo que hace es hablar. Preguntar, decir, ponerle sonido a los vocablos, danza a los cuerpos y potencia a la escenografía. Habla todo el tiempo porque dialoga con el silencio como una analogía del propio recorrido vital de un ser humano. Ser otro ser. Irse por poder ser. Estirar el tiempo. Es tirar el tiempo. Vacacionar. Construir otros espacios. Imaginación, juego corporal en un estado de rendimiento óptimo, con la técnica al servicio del mensaje y con el mensaje engrosando los cuerpos, todo sucede desde la fantasía, todo seduce desde la animosidad. El viejo príncipe o el principito son una manera otra de estar, de existir. Una forma de escapar a la prisión de una cotidianeidad alienante, desvinculante, feroz e implacable.

Agustín Pisani, Agencia Paco Urondo

http://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/el-viejo-principe

Tras lo simple e intenso en esta puesta se percibe el rigor en el trabajo de los artistas y las huellas del camino de Brie por el Odin Teatret, el Teatro de los Andes y el Teatro Presente: la organicidad y precisión de las acciones físicas de los actores, su presencia escénica, junto con la belleza y sencillez de la música, las luces, la escenografía y el vestuario, logran un teatro vivo. Esta poesía escénica recuerda en algo la condensación de un haiku, o la expresividad y la exactitud de ciertas formas teatrales orientales, o el trazo depurado que logra un maestro calígrafo con años de práctica. Lo esencial, si bien no invisible a los ojos en una puesta teatral, quizás sea haber sabido captar los latidos de la obra de Exupéry, y a partir de ellos ir en pos de un ritmo propio y siempre vital.

Carmen Campanario, Revista Otra Parte

http://revistaotraparte.com/semanal/teatro/el-viejo-principe/

Los tres logran instalar a cada momento la convención teatral con una economía de signos dramáticos que resultan muy potentes. Se trata de una dirección que apunta a la emotividad de los espectadores logrando conmovernos, llevándonos no solo a nuestra infancia, sino a la fantasía que tenemos acerca de lo que será nuestro porvenir. En esta obra, la vida entera transcurre ante nuestros ojos como un breve suspiro. Los valores de la amistad, el amor, el respeto, la honestidad, están presentes, así como también el miedo a lo desconocido.

Florencia Aroldi, Farsa Mag

http://farsamag.com.ar/obras/el-viejo-principe/

La capacidad de síntesis de César Brie en la dirección es maravillosa. Con escasos elementos escénicos y con los puntos principales de la narración de El Principito, logra una obra tan conmovedora que es imposible no salir de la sala transformado por el viaje al cual nos lleva durante una hora. Los cuerpos de los tres actores hacen gran parte del trabajo, su entrenamiento físico es admirable. Logran construir una forma de estar presentes a lo largo de toda la obra: manipulan los objetos delicadamente, mientras que sus cuerpos habitan el espacio de tal modo que ayudan a representar todo aquello que la escenografía no provee.

Melina Martire, revista Mutt

http://revistamutt.com/escenicas/el-viejo-principe-2017/

Se trata de una puesta simple, tan simple como un juego de niños. De modo que como un juego de niños tiene la mágica capacidad de transportamos de planeta en planeta, de hacernos conocer a los más disparatados (aunque cercanos) personajes de los más lejanos mundos y cambiar nuestro rol de espectadores por el rol de la vivencia más plena. Esta versión del Principito es una maravillosa oportunidad para que niños, niñas y adultos nos encontremos en torno a una puesta donde lo lúdico nos atraviesa, la magia teatral nos interpela y el viaje de la vida que transcurre entre la niñez y la vejez se revela como una hermosa experiencia. Nos vamos con los ojos y el alma llenos de emoción y un profundo agradecimiento: gracias César por domesticarnos.

Vivi Montes, La Mirona Artística

http://lamironaartistica.blogspot.com/2017/07/gracias-pordomesticarnos-sobre-elviejo.html

Una metáfora sobre la vejez, la amistad y la capacidad de mantener viva la imaginación

César Brie, nos interpela como sujetos, nos invita reflexionar sobre el amor, la amistad, la madurez, el sentido de la vida, la naturaleza humana, la capacidad de soñar. Va más allá del texto y en su doble rol de actor y director nos hace partícipes de un verdadero acontecimiento teatral. Sin dudas una obra que vale la pena transitar.

María Lía Sediari, Espectáculos de Acá

http://www.espectaculosdeaca.com.ar/el-viejo-principe-2/

El viejo príncipe es una bella obra familiar para jugar sintiendo y soñar queriendo un mundo mejor. Eso si, no te olvides nunca que “lo esencial es invisible a los ojos”, que “los ritos son necesario” y que “sólo se conocen las cosas que se domestican”.

Julia del Pecho, El Explorador Cultural, Radio Cultura

Mujer-sueño-flor, enfermero-amigo, viejo, loco, príncipe. Lo onírico y lo real se cruzan permanentemente y quizá esa sea la clave. Mirar la realidad desde la imaginación o mirar desde la imaginación la realidad para hacerla más interesante puede ser el secreto de la aventura creativa, o, más simplemente, de la aventura de vivir. Vaya uno a saber. Vaya y véala.

Rodrigo Amuchástegui, APOA en el Moyano

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Sobre César Brie

Actor, director, dramaturgo y escritor, nació en Argentina en 1954.

En 1971 fue uno de los fundadores de la Comuna Baires y meses después que ésta fuera reprimida por grupos paramilitares, se autoexilió en Italia.

En 1978, su unipersonal A rincorrere il sole, anticipó la derrota del movimiento juvenil de protesta.

En 1980 comenzó a estudiar con Iben Nagel Rasmussen del Odin Teatret de Dinamarca.

En 1991, fundó en Bolivia la comunidad Teatro de los Andes, hoy un paradigma de las artes escénicas que produjo Bolivia en las últimas décadas.

Sus obras, como Las abarcas del tiempo, Ubú en Bolivia y Un sol amarillo, así como sus versiones de La Ilíada y La Odisea, han sido programadas en los mayores festivales de América Latina y del norte y Europa. Lo íntimo y lo social están presentes en sus obras. En 2009, César Brie se separó del Teatro de los Andes e inició otro camino artístico autónomo.

Además del teatro, realizó dos videos documentales: Humillados y ofendidos, sobre hechos racistas del 24 de mayo de 2008 en Sucre, ganador del Premio del Colegio de América al mejor documental hispanoamericano en Festival Internacional de Cine Pobre de Humberto Solás (Cuba) y Tahuamanu sobre la masacre de Porvenir en la jungla boliviana el 11 de septiembre de 2008.

En 2011 recibió en Radicondoli el premio Nico Garrone, votado por la mayoría de los artistas de teatro italianos.

Fundó y dirigió la compañía italiana Teatro Presente con la cual realizó giras en Europa y Argentina de 2012 a 2015.

Actualmente vive y trabaja en Argentina e Italia.

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