Entrevista a Tatiana Santana

A la buena de Dios

De Juan Ignacio Fernández

Desde el jueves 29 de marzo

En El Extranjero

La directora Tatiana Santana, responsable de puestas como “Cachafaz” y “La bestia rubia”, en una apuesta desopilante

del autor de “La crueldad de los animales”

Entrevista a Tatiana Santana

¿Cómo te surgió la idea de llevar esta obra a escena?

Con Juan Ignacio Fernández somos compañeros del taller de dramaturgia de Andrés Binetti por lo que conozco bastante su estilo y me gusta mucho. Hacía tiempo que tenía ganas de hacer alguna obra suya y el año pasado vi la oportunidad y le pedí que me pasara textos. Cuando leí “A la buena de Dios” no dudé en llevarla a escena.

Juan es un autor muy abierto y presente por lo que escuchó y aceptó mi visón de la obra y comenzamos rápidamente a trabajarla. De Julio a Septiembre ensayamos intensamente para hacer una breve temporada en El camarín de las musas y crear las bases para el estreno oficial este año en El extranjero.

¿Cuál fue el mayor desafío al momento de empezar a armar las distintas partes de la obra y cómo fue la selección de los actores que la representan?

Ni bien comencé a leer la obra me imaginé los géneros intercambiados (es decir, hombres interpretando a mujeres y viceversa). Tuve mucha claridad en elegir quiénes eran los actores y actrices que deseaba y, por suerte, todos aceptaron.

Sabíamos que la primera dificultad era el cambio de género pero decidimos primero y fundamentalmente, concentrarnos en la acción dramática para que el género vaya deviniendo desde allí. Nos divertimos mucho en ese proceso.

La siguiente dificultad era el traspaso de la comedia al drama que tiene el material. Teníamos que encontrar un código de actuación que permitiera ese paso sin cortes. También se fue armando y ajustando pausadamente hasta finalizar en una suerte de melodrama con tintes humorísticos.

Y luego, tuvimos la dificultad de generar el espacio de la Quebrada de Belén, la ruta abandonada, un precipicio, la oscuridad de la noche. Con el escenógrafo, Nacho Riveros, encontramos una síntesis que permitiera apoyo a los actores y a la vez sensación de inmensidad. En la actuación, buscamos síntomas como el calor, los mosquitos, tropezones, sonidos de grillos, etc.

¿Qué sensación tenés ahora que ves el resultado de la obra terminada?

Que es una obra que, si bien está ambientada en un pasado, es muy humana y actual. Que permite reírse y reflexionar sobre algunos puntos delicados de nuestra historia y nuestra forma de ver las cosas. Que enfoca sobre las instituciones, la autoridad y cómo se maneja la verdad en esos ámbitos y entre sus representantes.

La acción está acompañada de música de fines de los ´60 principios de los ‘70: Sandro, Palito, Serrat, Quilapayún. Por lo que también se vive con sonrisas o emoción cuando ellos suenan.

El año pasado el público salía muy agradecido por el espacio de descarga de risa, de llanto, de sorpresa, que habíamos brindado, por las buenas actuaciones, la música, el vestuario, la coreografía, etc. Este año volvemos con más intensidad por el tiempo de proceso que tenemos ganado; sin duda, todos – público y equipo –  vamos a disfrutar aún más de la obra.

Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué nos cuenta la obra?

La obra trata de tres hermanas (José Escobar, Andrés Granier y Guido Botto Fiora) que quedan varadas en una ruta en desuso de la Quebrada de Belén, en Catamarca. Ellas son muy religiosas y van a visitar a un cura al que quieren mucho con donaciones que recolectaron en su pueblo. Accidentalmente, se encuentran con un periodista que viene huyendo (Ana Scannapieco). Este personaje les trae una visión del mundo absolutamente distinta a la que ellas tienen y, en general, contraria; por lo que provoca en ellas admiración y desconfianza a la vez. La policía (Maite Velo y Verónica López Olivera) viene a buscarlo y se produce el enfrentamiento final y exposición de la verdad de cada uno de ellos.

¿Como fue ese paso de la actuación a la dirección?

Muy natural. Comencé a estudiar actuación a los 7 años y ya a los 16 sabía que luego del secundario iba a estudiar dirección en la EMAD. Por varios años hice las dos cosas hasta que desde el 2012 sólo me dedico a dirigir.

Considero que en ambos roles la expresión personal tiene amplias posibilidades de desarrollarse y, si bien la dirección es más solitaria, ambos son y dependen de un grupo. Disfruto de la visión global que tiene la dirección pero no dejo de perder la particularidad del trabajo del actor o actriz y creamos juntos a partir de eso; así que, en definitiva, los dos roles dialogan constantemente en mí.

Me imagino que después de estos años arriba de un escenario debe haber un tipo de obras teatrales que te gustan más que otras… ¿Cuáles son tus preferidas para actuar y cuáles para dirigir?

Cuando fantaseo con actuar en alguna oportunidad son los clásicos (o versiones de ellos) los que me provocan; tanto tragedias como comedias. Por ejemplo, la versión de Otelo de Chamé, una Lady Macbeth, una Medea.

Para dirigir el primer componente que busco en un material es el humor; que muchas veces es ácido, oscuro, negro pero no deja de provocar risa, a veces incomodidad, pero siempre da respiro a los momentos dramáticos que también deben estar presentes. A su vez, disfruto de trabajar tiempos distintos al actual para jugar con la música, el vestuario, los objetos de época y para lograr una distancia temporal que nos permita vernos con más facilidad. En general, me interesan obras donde se traten conflictos dentro del orden de lo social, donde haya representantes de distintos sectores, y que resuenen con algo de lo que nos atraviesa en cada momento como sociedad.

También lo mágico, lo onírico, lo extraterrenal, la muerte, son climas, temas que me gusta mucho abordar. Elijo las obras que se permiten el diálogo entre lo terrenal y lo no terrenal, donde hay muertos que hablan con los vivos pero no en un tono de terror si no como permiso lúdico. La música y la luz siempre son canales para trabajar este tipo de materiales tan ricos plásticamente.

Afortunadamente, en “A la buena de Dios” y en los próximos estrenos que tengo para el 2018 todos estos ingredientes están presentes así que me espera un año de placer y trabajo.

 

Muchas gracias a

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