Entrevista a Mariela Kantor

 
LA SHIKSE
De Sebastián Kirszner

María, la empleada doméstica de la
familia Sucovsky, se enfrenta a un tribunal rabínico con un único propósito:
convertirse al judaísmo. La obra indaga sobre el deseo de pertenecer, y transita
esa búsqueda dentro del lenguaje teatral: música en escena y juego ayudan a
componer a este personaje que llevará a fondo su objetivo.

¿Por qué
decidiste ser artista?
Desde chica el arte estuvo presente en mi vida. En mi casa me
ponía cassettes de audio en el grabador o discos en el tocadiscos, y cantaba y
me apasionaba con lo que sonaba en esos aparatos, o en la escuela, donde hacía
danza fuera del horario de clase, cantaba en el coro, y me enganchaba cuando
había posibilidad de actuar en algún acto escolar.
Donde había oportunidad de hacer arte, dentro de
los ámbitos en los que me movía, ahí estaba yo, me encantaba.
Mis viejos nos llevaban a mi hermano y a mí a ver coros, obras de
teatro, espectáculos preciosos.
De jovencita empecé a
estudiar teatro musical con Carlos Gianni, Gabi Goldberg y Mariano Moruja, y
eso fue bisagra. A partir de ahí comencé a estudiar cada vez más y se fueron
sumando nuevos entrenamientos y maestros.
Yo tenía otra profesión,
pero paralelamente ya venía dando clases de comedia y actuando. Después de
muchos años en mi otra profesión, empecé a sentir que eso me estaba ahogando,
sentía que el techo me aplastaba la cabeza, y que ya no era por ahí por donde
yo quería ir. Decidí renunciar a mi “trabajo seguro, estable” y
aposté con fuerza a la autogestión y a las clases.
De todos modos, y
volviendo más específicamente a la pregunta, creo que ser artista no es
cuestión de decisión, se es o no se es. Lo que sí decidí fue jugarme, hacer
cada vez más lo que quiero, Lo que puedo decir es que hoy por hoy no puedo
dejar de hacer lo que hago porque siento que es por donde quiero ir, es lo que
me toma y me sostiene.
¿A qué edad nació
esta pasión por la actuación que tenés y cuándo comenzó tu camino en la
actuación?
¿Cómo fueron tus primeros pasos?
Tal como contaba antes,
desde chica había en mi vida relación con lo artístico, pero cuando descubrí el
teatro musical de la mano de aquellos maestros, fue un antes y un después. Me
acuerdo que esperaba los martes con unas ansias tremendas. Llevaba a cada clase
un wallkman que además grababa, y cuando terminaba la clase me grababa a mí
cantando a capella la canción que habíamos aprendido ese día, o algún ejercicio
musical, y me escribía en un cuaderno los ejercicios que habíamos hecho en la
clase y que me habían partido la cabeza. Fue tan fuerte lo que descubrí en ese
taller que empecé a querer más, y empecé a estudiar actuación. Eso fue a los 25
años.
Con unos compañeros de
taller y el maestro Carlos Gianni armamos una compañía y empezamos a actuar, y
luego fueron surgiendo más compañías y más autogestión.
¿Tus padres te
apoyaron en este camino artístico?
Sí, mis padres me
apoyaron. Siempre presentes, acompañando, llevando y trayendo a cualquier hora
y a donde sea, siempre alentando. Les estoy muy agradecida por eso.
¿Qué opinas de
las escuelas de música o actuación que hay en la actualidad?
Me parece que hay de
todo. Hay algunos espacios que trabajan super bien, con una mirada y un enfoque
más que interesantes, con buenos maestros, amorosos y apasionados, y también
hay lugares que, a mi entender, son muy exitistas, que bajan una línea
equivocada en mi opinión, que generan una competencia cruel entre los alumnos,
etc.
¿Estudiaste en
alguna escuela de actuación o música?
Empecé en el taller de
teatro musical que les nombré antes, con Carlos Gianni, Mariano Moruja y Gabi
Goldberg (y también con Ricky Pashkus uno de esos años) y después fui
estudiando y entrenando muchas cosas con distintos maestros pero no en el marco
de una escuela.
¿Cuantos años ya
llevas arriba de los escenarios?
Arriba de los escenarios
estoy desde chiquita, desde los 9 años de edad, en que empecé bailando. Y hace
22 años que actúo.
Me imagino que en
estos años debes tener varias anécdotas ¿Cuál es la que más recordás, que hoy
nos puede robar una sonrisa?
Sí! Por suerte hay
muchas vivencias que están ahí, momentos hermosos, divertidos, inolvidables.
Estábamos haciendo una
obra que se llamaba La Fila. Teníamos varios cambios de ropa. Para la última
escena íbamos vestidos con una ropa base debajo de otro vestuario, porque nos
sacábamos ese vestuario en escena. Sucedió que en el apuro me puse el último vestuario,
que era un vestido, y cuando llegó el momento de sacármelo y quedarme con la
ropa base, me saqué el vestido y en una milésima de segundo me di cuenta de que
me había olvidado de ponerme la ropa base…los siguientes segundos fueron
geniales, hice como si no hubiera pasado nada, y seguí. Lo más divertido fue
que terminábamos la obra subidos a unos cubos cantando con una puesta de
movimiento. Yo seguí cantando lo más bien y a mis dos costados estaban mis dos
compañeros, cada uno arriba de su cubo, sin poder emitir palabra, conteniendo
la risa y tratando de disimular los temblores de sus cuerpos por la tentación.
Yo estaba en trusa, medias can can, portamic colgando de la cintura, cabales,
en fin, una pinturita! Luego del apagón final, el camarín estalló, no parábamos
de reirnos. Fue genial.
Otra experiencia
preciosa fue hacer función de Locos ReCuerdos, de gira con el Cervantes, en
Abrapampa, Jujuy. Un lugar precioso, muy al norte de nuestro país, en el que
hubo que ir a buscar a la gente a las casas, ya vestidos para
empezar, para que vinieran a ver la obra. Había gente que nunca había
visto una obra de teatro. Hacer función ahí, en ese contexto, fue maravilloso.
¿Qué les dirías a
quienes te lean acerca de los sueños que tienen de ser alguien en la vida?
Creo que el asunto tiene
más que ver con sentir o no que uno es alguien en la vida, con la propia
percepción acerca de eso. Cada vez estoy más convencida de que lo más feliz, al
menos para mí, es “qué mientras tanto intento ir armándome”. No tenemos
la vida comprada, ni asegurada, ni sabemos qué nos puede suceder mañana,
entonces a despuntar al vicio y a intentar ir por donde nos hace vibrar!
Seguramente así sea más posible sentirnos felices, y en mi opinión eso nos hace
ser alguien. Lo que me sale decir también es que está bueno formarse, y hacer,
y entrenar, y darse tiempo, y confiar en el deseo propio, y tener los pies
sobre la tierra.
¿Qué actores
jóvenes te han llamado la atención últimamente?
Hay muchos actores de un
par de series que me parece que hacen brillantemente su trabajo, pero no me sé
los nombres, je… Y también las jóvenes actrices de Tarascones y los jóvenes
actores de Terrenal, dos obras maravillosas que están en cartel.
¿Con quién te
hubiera gustado actuar?
Todavía me gustaría! Con
Osmar Núñez, Carlos Portaluppi, Rodrigo de la Serna, Paola Barrientos, Érica
Rivas, Diego Capusotto, Gabo Correa, Beatriz Spelzini, Meryl Streep…y muchos
más! Y también me gustaría trabajar con Mauricio Kartún…
¿Cuál es el
nombre de la obra en la que estas actuando en estos momentos?
Estoy actuando en La
shikse, una obra de Sebastián Kirszner que amo hacer. Estamos haciendo la
segunda temporada en el teatro La Pausa.
¿Qué personaje te
toca hacer?
Hago de María, una
empleada doméstica de origen paraguayo, que trabaja y vive desde hace más de 20
años en la casa de la familia Sucovsky, en Buenos Aires.
¿Qué sentís
cuando estás en un escenario?
Es una felicidad
inmensa, es muy placentero hacer lo que me gusta. Básicamente jugar. Es de una
potencia y un “estar presente” inconmensurables.
¿Crees que el
arte escénico es importante en nuestras vidas? ¿Por qué?
En lo personal la
actuación me abrió la cabeza en su momento, se me abrió mi mundo, y me convoca,
me conmueve, y siento que me da cuerpo.
El arte en general, y el
arte escénico en este caso, en mi opinión viene a mover piezas, a generar
emociones, a sacudir, y también a cuestionar lo establecido, a hacer pensar y
sentir.
¿El nombre de
esta página es La Bitácora del Artista, como tal, qué es lo que guardarías en
la Bitácora para que otros visitantes vean?
Mmmhh, creo que la
propia percepción, la confianza en el camino, el amor por lo que uno hace.
¿Qué les
dirías a las personas a las que no le gusta actuar, cantar o ninguna actividad
artística?
Creo
que arte es una posibilidad maravillosa, y puede suceder que cuando a uno algo
le hace bien, le den ganas de contagiar eso a otros, pero hay otras cosas que
también hacen bien, mientras que sea con pasión… El asunto me parece que es encontrarse
con eso, cada uno con su propia pasión.

Desde febrero
3 funciones semanales
Viernes a las 21 y Sábados a las
19 y 21hs
En (La Pausa) Teatral, Corrientes 4521

Actriz: Mariela Kantor
Intérpretes: Sebastián Marino e
Ignacio Goya

Música original y
dirección musical: Sebastián Aldea
Coreografía: Fabiana Maler
Fotografía: Daniela Potente
Escenografía: Hector Vidaurre y
Nicolas D’Aloisio
Diseño Gráfico: Aldana Lukman
Diseño de luces: Lucrecia
Peralta
Producción: La Mirilla
Producciones
Libro y Dirección: Sebastián
Kirszner
GANADORA DE LOS PREMIOS TEATRO DEL MUNDO
MEJOR ACTRIZ – DRAMATURGIA – FOTOGRAFIA
DURACION: 60
minutos
3 Funciones: Viernes a las 21 y Sábados a las 19 y
21hs.
(La Pausa) Teatral: Av. Corrientes
4521
Localidades: $330.- Jubilados y menores de 30 años:
$300.-
Reservas: (La Pausa) Teatral ó 1551232030 y Alternativa Teatral
Fanpage: @lapausateatral @lashikse
Prensa Duche&Zárate
Walter Duche – Alejandro
Zarate
4544-8799 / 15-5808 1039
(W) / 15-5808 1043 (A)
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