La mujer intratable

Aunque en su juventud había sido una mujer jovial y llena de vida,
el paso de los años habían convertido a la esposa del alcalde de la
ciudad en una mujer intratable a la que el menor descuido de sus
sirvientes ponía de muy mal humor.
Deseando descubrir si este comportamiento se debía a algún elemento de
su hogar, el alcalde la envío a casa de su suegro para que se interesara
por su salud y de paso se reencontrara con algunos de sus antiguos
sirvientes.

Una semana más tarde, cuando la mujer se encontraba en el umbral de la
puerta, el marido le preguntó ansioso qué tal le había ido con los
criados que trabajaban junto a su padre. Tras acicalarse un poco, la
mujer le respondió:

– No te lo vas a creer querido mío, pero los encargados del ganado apartaban la vista cuando pasaba por su lado.

– Pues, si estos que tan solo te veían una vez al día no querían
cruzar su mirada con la tuya-dijo su marido midiendo muy bien sus
palabras-, no puedo ni imaginar que es lo que harían los que tenían que
estar contigo permanentemente
.

MORALEJA

Permanece atento a las menores señales, ya que son las que nos revelan los secretos más ocultos.

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