Entrevista a Roberto Galván

presenta
LEIDENSCHAFT
(lai:den:shaft)
Idea y dirección de Roberto
Galván
Domingo 29 de octubre, y
domingos 5, 12 y 19 de noviembre
 a las 21 horas en ELKAFKA Espacio
Teatral – Lambaré 866
Tres cuentos escénicos sobre el
Amor, la Locura y la Muerte.
Una obra de Danza/Teatro de
Roberto Galván Interpretadapor el Grupo G5
  

Funciones:
Domingo 29/10 a las 21hs. y domingos 5, 12 y 19/11 a
las 21 hs
Precio de
la entrada: $250.-
Desc.
Estudiantes y Jubilados: $180.-
ELKAFKA,
Espacio teatral.
Lambaré
866  – CABA-  (54-11) 4862.5439
Elkafka@gmail.com
/ http//elkafkaespacioteatral.blogspot.com

Entrevista a Roberto Galván

¿Cómo te
surgió la idea de llevar esta obra a escena?

Después de casi siete años alejado de la creación escénica, volví a
sentir esa necesidad de hacer una obra esto no implica que haya sido un proceso
espontáneo o simple. Cuando decidí alejarme de la danza fue porque sentí el
agotamiento de un lenguaje, de una forma de expresar sobre la escena. Luego de
más de 30 años haciendo obras para diferentes compañías en Europa y Argentina
simplemente sentí que no tenía nada más para contar o por lo menos con ese
lenguaje. En el 2016 caí en una profunda crisis en todos los niveles de mi
vida, por primera vez luego de haber regresado a Argentina sentí que mis dos
mundos internos, el alemán y el argentino no podían tramitar la nueva situación
del país y del mundo, después de mucho tiempo volví a ese lugar en donde no
podía vislumbrar el futuro más cercano, no comprendí como pasé de estar
relativamente bien a estar subsumido en una depresión, lo cual era peor.

Tomé distancia de todo y de todos, me fui a México City a la casa de unos
amigos y en esa distancia las cosas fueron decantando, la mente se aclaró o por
lo menos comprendí que estaba sucediendo y entonces fue muy claro todo, tengo
que volver a crear una obra, necesito exteriorizar mi inconsciente y ver que
estaba ocurriendo, que acontecía en mí, en Argentina y en el mundo, entender el
“Zeitgeist”.
Así nació LEIDENSCHAFT (lai:den:shaft), una obra que se fue formando a
medida que la vida transcurría, una obra que me iba diciendo por donde quería
ir ella, no yo. Surgió de un proceso de 8 meses de trabajo con el Grupo G5 en
condiciones que para mí eran desconocidas. Nunca hice un proyecto en la escena
independiente Argentina o de CABA, con las condiciones que impone la escena
off, pero justamente sentí que, si tenía que volver a crear tenía que ser en la
frontera, no en espacios oficiales como lo había hecho los últimos 20 años. 
¿Cuál fue
el mayor desafío al momento de empezar a armar las distintas partes de la obra
y cómo fue la selección de los actores/bailarines que la representan?
Comienzo
por los intérpretes debido a que la obra fue a posteriori. Volver a crear
significaba para mí pensar cada paso y cada decisión. No quería caminar por la
misma senda, si creativamente iba a desandar un camino para retomar una forma
compositiva que había investigado en los 80, el criterio de elección del equipo
de trabajo debía por lo tanto ser igual de novedosa para mí. Comencé a charlar
con personas con las cuales quería abordar esta nueva etapa y ver si ellos
también me elegían, porque en un principio no había dinero ni obra, solo ganas,
y tampoco existía una meta, es decir un posible estreno, primero iba a ser el proceso
y si de eso surgía una obra, mejor aún. María Kuhmichel, Federico Luna, Sergio
Villalba y Andrés Rosso, este último tuvo que abandonar el proyecto en la
primera etapa. Los tres hombres habían sido alumnos míos hace más de 10 años en
el Taller de Danzas del San Martín y siempre me parecieron super talentosos,
pero por sobre todo buenas personas. María fue una de las primeras bailarinas
que conocí cuando regresé en el 2006, con ella teníamos una cuenta pendiente,
habíamos comenzado un proyecto cuando decidí alejarme de la danza, ese proyecto
inspirado en los conceptos de Sygmunt Bauman de su libro “Amor Liquido”, era
muy similar en su concepción y proceso a LEIDENSCHAFT, obviamente aún no estaba
preparado para realizarlo. Fue así que surgió el primer encuentro, y desde
ellos surgió la propuesta de Florencia Alonso, a quién no conocía. Cuando
Andrés partió, reconsideré mucho si era necesario incluir otra persona,
surgieron varios nombres, entre ellos el de Lucas Flores, hoy el 5to integrante
del grupo.
Como
advertí al principio, la obra fue surgiendo. La construcción fue lenta, hubo
mucho material que se quedó en el tacho una vez que comenzó la edición,
teníamos casi 2hs de material. Los segmentos se fueron construyendo hasta que
quedé satisfecho, sabía que algo era necesario porque me emocionaba al verlo,
había una respuesta inmediata de lo emotivo, eso me daba el sentido. La
construcción total se fijó una semana antes del estreno, aunque ya veníamos
haciendo pasadas para comprender su totalidad tanto desde adentro como desde la
observación. Es la primera vez que trabajo desde un lugar en donde no impuse
movimiento alguno, todo el texto físico es de los intérpretes. Yo me dediqué a
realizar el espacio sonoro y los textos, pero de alguna manera también sucedió
que soy parte de la obra ya que realizo la musicalización en vivo, otro
elemento nuevo para mí pero que siempre quise hacer. También realicé la gráfica
y junto al grupo realizamos el vestuario, entendiendo que era un trabajo muy
especial. Trabajar desde la narrativa inconsciente es lo que Platón denominaba
como demiurgo, es excitante, es entender que la obra ya estaba en algún lugar y
que solo fui el coordinador, no el hacedor y que junto al grupo pudimos develar
cual era esa obra y en cada espectáculo entendemos un poco más. 
¿Qué
sensación tenés ahora que ves el resultado de la obra terminada?
Siento un
enorme placer cada vez que la veo, estoy tan compenetrado en la obra como la
primera pasada, eso es un signo de conformidad plena. No cambiaría nada, porque
todos, incluido yo desde la musicalización, encontramos cosas nuevas cada vez.
No hay rutina, es una obra que no te permite ser autómata. Siento que quiero
continuar creando y explorando otra vez, eso dice mucho.
¿Qué nos
cuenta Leidenschaft?
No sé.
Jajajaja. Se que es una obra que te interpela, te invita a la reflexión desde
la poética. La denominé: tres cuentos escénicos sobre el Amor, la Locura y la
Muerte. Puede ser brutal y a la vez bella. Durante todo el proceso desde el
nacimiento de la urgencia creativa, mi archivo emocional me llevó a re leer los
Cuento de Amor de Locura y de Muerte de Horacio Quiroga, hay mucho de su
espíritu en la obra, en la resolución de las situaciones, en los personajes y a
la vez a mucho de mí en la literatura de Quiroga. El existencialismo inherente
en esos cuentos fue lo que más me atrajo a ellos, me ayudaron a encontrar una
nueva estructura para la creación, una obra en la cual todo tiene que ver con
“todos”. LEIDENSCHAFT es esa tramitación de la realidad que ocurre en mi cuando
mis dos partes más fuertes, la argentina y la alemana, pueden elaborar la
realidad sin contradecirse constantemente.
¿Como
fueron tus pasos de la danza, a la actuación, a la dirección?
Comencé muy joven a estudiar teatro, pero siempre supe que quería bailar.
De forma profesional comencé con Nucleodanza en el 83, junto a Margarita Bali y
Susana Tambutti, tenía 17 años. Luego formé parte del Ballet Contemporáneo de
TMGSM y en el 85 me fui como asistente de Mauricio Wainrot a Suecia y Alemania.
Allí me quedé y el destino me llevó a Berlín occidental en donde trabajé en la
Tanz Fabrik Berlin, “el foco”, junto con Amsterdam y Arheim, del post
modernismo europeo. Fue allí que por primera vez comencé a explorar otras
formas de movimiento y de conceptos espaciales, creativos y colaborativos.
Luego de la caída del muro, me mudé a Suiza y co-fundé la Compañía LJADA, allí
pude crear continuamente obras con las cuales salíamos de gira 6 meses al año.
Cuando disolví LJADA, comenzó un periodo en el cual hice muchas obras como
coreógrafo invitado para diferentes compañías. Esa fase se interrumpió cuando
me convocaron para ser director del Ballet en el Teatro Municipal de Gissen,
Alemania. Pensé que había conseguido lo que siempre había soñado, lugar
estable, teatro, infraestructura, dinero y bailarines, pues no. Tenía 31. Pero
al pasar el tiempo me di cuenta que un puesto de director es un puesto
político, allá, acá y en la china. Ahí comprendí que soy artista, soy creador,
soy docente pero no político. 
Ese fue un
momento bisagra para entender que en algún lugar había dejado de ser un yo que
me gustaba, con el cual me sentía cómodo. Me dediqué principalmente a la
docencia y muy de vez en cuando hacía una obra, más que por deseo por
necesidad, porque tenía que comer. Cuando regresé en el 2005 a Argentina hice
algunas obras acá y en Europa, pero ya había comenzado a dar un giro,
necesitaba otra forma de expresar el Arte. Hice cursos de dirección actoral con
Carlos Gianni y con Augusto Fernández y actuación con Silvina Sabater, pero no
me satisfacía la idea de la escena, entonces comencé por otro lado, me dediqué
a la escultura en vidrio, y a la Joyería Contemporánea. Me enamoré de esa forma
de expresar. Fue allí que dejé la danza, la escena y la docencia y me dediqué a
la Joyería como arte visual y a su vez comencé a estudiar en la FBA de la UNLP
el Profesorado de Historia del Arte con orientación Artes Visuales, algo que me
da un marco teórico a toda la experiencia vivida y que hoy continúo haciendo
con mucho placer. Dirigir hoy para mi tiene que ver con una dialéctica
necesaria entre la obra y el espíritu de los tiempos en que vivimos. Una forma
de encontrar el sentido de los nuevos símbolos que la sociedad me presenta y
con los cuales necesito dialogar para no volverme completamente radical en mi
pensamiento. Hacer obras me mantiene sano.
Me imagino
que después de estos años arriba de un escenario debe haber un tipo de obras
teatrales que te gustan más que otras… ¿Cuáles son tus preferidas para actuar o
bailar y cuáles para dirigir?
Honestamente
debo admitir que hacía más de 10años que no voy al teatro a ver obras ya sea de
teatro o danza, muy excepcionalmente iba a ver amigos que me interesaban, pero
por el solo mérito de la amistad. Aunque ahora estoy comenzando a ver más
espectáculos sigo estando influenciado por lo que vi y viví en los 80s y los
90s y más que por las obras por el corpus de trabajo de algunos artistas o
compañías: El repertorio del elenco estable del Teatro San Martín, tuve la
suerte de ver grandes obras y grandes actores en escena y tras bambalinas, Pina
Bausch, Tadeusz Kántor, Margueret von Trotta, La La La Human Steps, Robert
Willson, The Wooster Group, Linsay Camp, Meredith Monk.
Obras que
me marcaron puedo nombrar algunas que para mí son especiales: Kontakthoff,
María Estuardo, Casa de Muñecas y Un Gato Sobre el Tejado de Cinc Caliente.
Agradecemos a Walter de  Duche & Zarate, por la colaboracion en la realizacion de esta entrevista

 

Prensa: Duche&Zarate
Walter Duche – Alejandro Zarate
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