Entrevista a Gaby Fabro

presenta
¿Por qué decidiste ser artista?
Surgió en mí
naturalmente. Es como comer, respirar.
Siempre
estoy conectada con el arte. Hoy es casi una necesidad.
¿A qué edad nació esta pasión por la
danza?
A los 7 años
mi mamá me hizo conocer distintas disciplinas artísticas, y me enamoré de la
danza. Fue una manera de expresarme, era muy tímida y por ahí fluía bien.

¿Cómo fue el proceso de creación de
OMINIRA?
Esta obra
fue creada pensando en mi Maestro, Eduardo Rivero Walker, a manera de homenaje.
De ahí que los movimientos de los bailarines/intérpretes ponen de manifiesto el
lenguaje danzario de la Danza Moderna, el estilo del Maestro cubano, respetando
las formas. Pero contado por Gaby Fabro, coreógrafa argentina. Entonces apelo
al tango, al folklore argentino. 
  
¿Tus padres te apoyaron en este
camino artístico?
Mis padres
vieron que la danza me hacía feliz. No solo me apoyaron, sino que también me
motivaron.
¿Cómo fueron los primeros tus
primeros pasos?
Mi madre era
peluquera y tenía su peluquería en el barrio de Flores. Una clienta que era
pianista acompañante de clases, en el Colón, le sugirió me presente al ingreso.
Para ese entonces me llevaba a una academia de barrio.
Me presenté
dos veces, hasta ingresar en el año 1974, tenía 11 años. 
¿Cuantos años ya llevas arriba de los
escenarios y en la docencia?
Muchos jeje.
Yo egrese del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón en el año 1983. Una
Maestra del Teatro, Aida Amicon, siempre me impulsaba a dar clases. Así que
antes de recibida enseñaba a alumnos principiantes.  
Me imagino que en todos estos años
debemos tener mil anécdotas ¿Cuál es la que más recordás, que hoy nos puede
robar una sonrisa?
Uhhhh, si.
Muchísimas. Hay una tan graciosa como terrible. En el año ´79 vino Maurice
Béjart al Teatro, con el Ballet del Siglo XX y Jorge Donn a presentar “El
Bolero de Ravel”.
Algunas
alumnas de la Escuela formamos parte del cuerpo de baile, hubo poco tiempo de
ensayo.
En “El
Bolero de Ravel” la melodía se repite una y otra vez de forma casi obstinada.
Estábamos dispuestas en un gran círculo sentadas en sillas y debíamos
levantarnos a tiempo, no podíamos perder la cuenta…
Bueno… la
perdimos, no nos paramos cuando debíamos y en el final, que era majestuoso,
salimos todas disparadas al centro de la escena, un desastre.
A todo esto,
el asistente de Béjart, al que podía ver en una de las patas del gran
escenario, con un ataque de nervios, gesticulaba y se movía de un lado al otro
jejeje, nos quería matar.
Imaginate al
otro día cuando retomamos la rutina de la Escuela.  
¿Con quién te hubiera gustado bailar
y para quién crear una coreografía?
Me hubiera
gustado bailar con Eduardo Rivero, mi Maestro y en su Compañía Teatro de la
Danza del Caribe.
Para quien
crear una coreografía, no lo pienso. No lo siento una necesidad ahora. Tal vez
es algo que lo he podido saldar con la Compañía de mi Maestro. Para la que he
montado 4 piezas: “Los Hermanos”, “Suite de Tangos”, “Almas Mariposas” y ahora
“Ominira”, todas ellas forman parte del repertorio de la prestigiosa Compañía.
¿Qué canciones te gustan más?
Me gustan
muchas, depende de mi estado de ánimo.
Hay una
canción para cada momento, para cada estado de ánimo.
¿Cuál es tu estilo de música
favorita?
La música
que me permite dibujar imágenes en el espacio.
¿Cuáles eran tus sueños cuando eras
niña? ¿Los llegaste a cumplir?
Siempre
quise tener una familia, una hija hermosa y un compañero de ruta. Y por
supuesto bailar.
Si, he
cumplido mis sueños.
¿Qué les dirías a tus seguidores
acerca de los sueños que tienen de ser alguien en la vida?
Que sean
perseverantes.
Debemos
pensarnos día a día.

¿Qué sentís cuando estás en un
escenario?

El escenario
es un lugar sagrado.
Hoy, ya no
bailo. Me puedo proyectar mediante mis bailarines.
¿Qué opinas de las escuelas de danza
que hay en la actualidad?
Me gusta el
modelo cubano, donde conviven las distintas escuelas de Ballet, Folklore,
Moderno/Contemporáneo integradas en un único sistema de enseñanza. Logrando
como resultado un bailarín/intérprete con características propias de
idiosincrasia, identidad, cultura.
Eso me
gustaría para nosotros. 
¿Quiénes fueron tus maestros?
Mis Maestros
fueron Aida Amicon, Wasil Tupin, Mercedes Serrano, Mirta Furioso, Noemí Coelho,
Mónica Di Carli y Eduardo Rivero Walker, este último quien me marcó, me guió y
compartió con mucho amor su legado.
¿Te gustaba estudiar cuando eras
niña?
No, era muy
distraída.
El nombre de esta página es La
Bitácora del Artista, como tal, ¿Qué es lo que guardarías en la Bitácora para
que otros visitantes vean?
Ardua y
hermosa es la tarea del artista de danza, sea un bailarín, coreógrafo,
profesor, maestro.  Tenemos la
posibilidad de comunicar, de transmitir, de enseñar y por lo tanto la enorme
responsabilidad.
Debemos formarnos
de manera consciente y saber que el aprendizaje de la danza es un proceso sin
fin, siempre estamos aprendiendo.
Es necesario
respetar los tiempos para no precipitarnos, no saltear etapas. Difícil en el
tiempo que nos toca vivir …

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