Lección de Anatomía (Critica)

presenta
UN CLÁSICO INOXIDABLE
¿Cómo es posible
que una pieza teatral creada en 1972 no pierda vigencia con el paso del
tiempo?¿Cómo se explica que algunos conflictos logren atravesar décadas y
seguir generando los mismos sentimientos? ¿Acaso no aprendimos nada? No, está
claro que no y probablemente, tampoco aprenderemos nada. Hace unos días subió
nuevamente a escena “La Lección de Anatomía”, esa obra que el recientemente
fallecido Carlos Mathus escribió hace 45 años para un congreso de psicología
sin pensar que perduraría ininterrumpidamente en cartel hasta el 2008, volvió a
ver la luz. 

Siempre y
silenciosamente me pregunté el porqué de su éxito. Siempre creí,
equivocadamente, que los desnudos eran el motivo que hacía que la obra
estuviera tanto tiempo en la cartelera porteña. Recién cuando asistí a la
función de prensa del Empire, que marcaba la vuelta de este monstruo que
durante años me llamó la atención por su nombre, sus mencionados desnudos, su
“oscuridad”, me di cuenta de lo equivocada que estuve y que todas mis
creencias  eran más un  mito que otra cosa. 

 
Sin embargo la gente la
reconoce como la obra en la que los actores están completamente “en bolas”; pero
el desnudo pasa casi inadvertido y lo fuerte, lo que pone la piel de gallina,
es lo que sigue. Tal vez porque no es más ni menos que un espejo que nos
muestra nuestras propias miserias; nuestros fracasos, nuestros anhelos. Somos
nosotros mismos en la piel de ocho actores que, de manera magistral, muestran
una sociedad con todos sus defectos y por qué no, con algunas virtudes. Somos
nosotros, en el ’72 y somos nosotros en el 2017. Al final la Lección de
Anatomía sigue tan vigente como el Cambalache de Discépolo. Pasan los años y verdaderamente
no aprendimos nada. Esa sensación de que las cosas jamás cambiaron no me la
pude sacar fácilmente. Me pregunté una y otra vez, cómo era posible que esta
obra con 45 años tocara temas tan actuales. ¿Carlos Mathus era un adelantado o
nosotros nos quedamos en el tiempo?

Estas ocho almas,
sin escenografía, logran emocionar hasta al más escéptico de la platea.
Aplausos de pie para su director Antonio Leiva que se cargó al hombro la
difícil tarea de ocupar el lugar de su adorado Chuny (Mathus) y rendirle un
homenaje más que merecido. Las luces, la puesta, los actores, todo es perfecto
y ahora sí me queda la sensación de haberla prejuzgado. Ahora creo realmente que
esa suicida está sufriendo y me dan ganas de cobijarla y eso es más que un
desnudo; o ese padre humillado públicamente por su hijo cansado de tantas
mentiras es mucho más que un cuerpo sin ropa. Pero lo que más me da pena es que
pueden pasar muchos años y nosotros, con o sin ropa, seguimos cometiendo los
mismos errores; seguimos ciegos; seguimos siendo los mismos que nos muestra  ese espejo tan cruel que no deja de
reflejarnos aún con la caída del telón.
Todos los viernes a las
22.45 en Teatro Empire, H. Yrigoyen 1934 – CABA
Elenco:
Charlos Distefano
Yamila Gallione
Sofia Gelpi
Luciano Heredia
Edu Kacheroff
Marcos López
Alejandro Melgarejo
Paula Tedeschi
Textos y coreografía: Carlos Mathus
Director: Antonio Leiva
Banda sonora: Antonio Leiva
Asistente de dirección: Luciano Heredia
Coordinación: Laura Calle Rodríguez
Coach: Lorena Díaz
Preparador físico: Daniel Bartra
Preparadora vocal: Cristina Wasylik
Luminotécnico: Lautaro Romano
Prensa:CR&V 

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