Entrevista a María Luján Firpo

presenta
Desde el domingo 3 de septiembre en Nün
La potencia en la palabra de dos grandes
autores
Para una obra de fuerte contenido e interpretación
Yo,
Franca, grito
De Franca Rame y Darío Fo

Dirección
María Luján Firpo
Actúan
Paula Napolitano – Antonella Bessone
María Gabriela Lage – Macarena Fuentes

Funciones:
Domingos 17 hs.
Localidades: $
200
Nün Teatro Bar
Juan Ramírez
de Velasco 419, CABA / 11 4854-2107

Entrevista a María Luján Firpo

 
¿Cómo fue que te surgió la idea de llevar esta obra a
escena de un clásico como Darío Fo y su mujer?
Descubrí estos textos hace veinte
años. Llevaba unos años haciendo teatro en mi ciudad (La Plata) y un día nos
enteramos que venía una actriz española a presentar una obra que se llamaba
“Dos mujeres”. Fuimos a verla y salimos conmovidos. Ana Sabaté se llama la
actriz, y abordó dos monólogos de este libro. Entonces supe que un día tendría
que abordar estos textos.
Estos textos de Fo y Rame dan voz
a aquellos que no la tienen. En este caso son mujeres que no pudieron gritar,
decir.
Es importante no olvidar, porque
somos quienes somos por nuestra historia. Las violaciones, la prostitución, el
sometimiento, la vulneración de derechos en general existen desde siempre, son
cuestiones inherentes a la humanidad.
Es importante trabajar en estos
flagelos. Provocan una herida que no llega a cicatrizar nunca porque nunca
termina de cerrarse. Es importante que nos hagamos cargo todas las personas y
dejemos de echar culpas “al otro”.
Todos podemos hacer mucho desde el
lugar que ocupamos en la sociedad.
Desde esta obra hacemos un alto
para reparar en estas historias que nos hablan de impotencia, de injusticia, de
desigualdad, del atropello a los derechos. Y de los deseos, de los sueños, de
las ambiciones.
No era mi intención trabajar con
monólogos. Por eso es que prefiero hablar de una obra y no de monólogos. Estas
historias están entrelazas, estos personajes están unidos en el decir. Están
unidos por la palabra. No podrían haber sido otros monólogos porque mi sueño y
mi deseo fue trabajar con éstos de Rame y Fo. Son historias que conmueven.
Historias reales que fueron escritas hace 30 años y hoy siguen vigentes.
  
¿Cuál
fue el mayor desafío que sentiste al momento de empezar a armar las distintas
partes de la obra y cómo fue la selección de las actrices que la representan?
El mayor desafío fue trabajar con
estos textos por el peso que tienen, porque son textos que confrontan, que
dicen lo que muchos no pudieron, que gritan. Y era un desafío además porque son
textos feministas y quiero que vengan hombres a ver esta obra y además, la
pasen bien. No es nuestra intención interpelar a nadie.
Es un gran momento para estos
gritos de Franca Rame y Dario Fo, pero hay que saber gritarlos.
Para eso necesitaba cuatro
actrices con mucha potencia en escena, con tablas encima y con ganas de
trabajar este material y de entusiasmarse en este proyecto tanto como yo.
Ellas son: Paula Napolitano,
Antonella Bessone, Macarena Fuentes y Gabriela Lage. Las fui conociendo a lo
largo de mi vida. De hecho con Gabriela Lage nos conocimos en la Escuela de
Arte Dramático hace más de veinte años. Nos reencontramos de grandes y cuando
la vi actuar quedé fascinada.
Las elegí de diversos lugares por
los que pasé estudiando, haciendo cursos, entrenando. Las he visto en escena y
en ellas he pensado a la hora de abarcar estos personajes. Creo que ellas
merecen estos personajes, pero creo aún con mayor ahínco que estos personajes
las merecen a ellas.
¿Qué sensación tenés ahora que ves el resultado de la obra
terminada?
Siento que es una pieza teatral
íntegra. Estoy feliz con esta obra, feliz con mis actrices. La obra tiene una
estructura firme, no hay nada librado al azar o a la improvisación. Ellas
actúan, están ahí en presente, transitando la estructura, repitiendo pero sin
repetir. La escenografía fue un acierto, haber llamado a Mariana Meijide fue
clave para que mis ideas cobren forma y vida. Sergio Klanfer supo aparecer en
el momento justo y es quien se encargó de la música. Agostina Prato nos
resolvió el vestuario con muchísimo ingenio. Y Paul Damian nos iluminó. Es un
chico que trabaja como técnico en el Kónex pero tiene todas las ganas de
crecer, aprender y ser un gran iluminador.
Básicamente y sin contarnos el final de la historia ¿Qué
nos cuenta la obra?
Son cuatro personajes. Cuatro
historias.
Estos cuatro personajes están
unidos a través de sus historias de dolor, violencia, soledad, impotencia,
amor.
En “Monólogo de una puta en el
manicomio” nos encontramos con una mujer que está siendo tratada en un manicomio
por una doctora a la cual le cuenta su historia: su padre intentó abusar de
ella cuando era una niña, luego comenzó a tener relaciones sexuales desde muy
pequeña.
Ella le cuenta a la doctora por
enésima vez sus experiencias sexuales precoces y cómo se fue desenvolviendo en
su vida. Cómo fue decantando en su vida de prostituta, su relación con el otro
y el cobijo que termina encontrando en ese manicomio que la salva de la muerte.
En “Todas tenemos la misma
historia”, Darío Fo y Franca Rame cuentan de manera hilarante una historia
fantástica, combinada con una introducción realista donde nos topamos por un
lado, con las contradicciones que tenemos los seres humanos, tanto en la vida
como en la cama; y por otro, con los deseos, que a veces nos convocan y otras
nos irritan.
“Yo, Ulrike, grito” es un texto
dedicado a la memoria de Ulrike Meinhof, quien fuera periodista alemana,
militante de izquierda y una de las fundadoras del grupo armado Fracción del
Ejército Rojo. Fue juzgada y apresada por numerosos cargos y apareció ahorcada
en su celda luego de cuatro años de total aislamiento. Los autores del texto
sostienen que la mataron. En esta historia Ulrike grita a viva voz las
injusticias y las luchas que enfrentó por defender sus ideales pacifistas y antinucleares.
En “La violación” nos encontramos
con un texto sacado de un testimonio aparecido en Quotidiano Donna, que Franca
Rame y Dario Fo lo trasladan a formas teatrales respetando su contenido. Nos
cuenta una violación en tiempo presente y en primera persona.
Son textos publicados en los años
ochenta, textos que cuentan la realidad que vivimos las mujeres desde hace
muchísimos años y que hoy siguen vigentes. Textos que nos hablan de hombres,
pero que dicen de mujeres.
¿Cómo fue ese paso de la actuación a la dirección?
Fue algo que tenía que suceder,
sólo me faltaba el coraje. Pero el año pasado sentí que había llegado el
momento de dar el paso. Pedí varios años los derechos de estos textos, pero no
era fácil conseguirlos. Así que probé pedirlos como directora. Y ahí me los
cedieron. El destino ayudó a que esto se diera así.
Me imagino que después de estos años arriba de un escenario
debe haber un tipo de obras teatrales que te gustan más que otras… ¿Cuáles son
tus preferidas para actuar y cuáles para dirigir?
Soy seguidora de ciertos
directores y de ciertos actores y actrices. Intento no perderme a Ciro Zorzoli,
Veronese, César Brie, Mariano Dossena y otros. Son muy diferentes ellos y en
cada uno encuentro cosas interesantísimas.
También sigo algunos actores. Me
gustan los que son muy bestias, pero que tienen escucha.
Creo que saber escuchar en escena es lo que marca la diferencia entre uno y
otro actor. Por eso es que me gustan las obras con personajes potentes,
fuertes. Me gusta el lío (siempre que sea ordenado).
Para actuar tengo que estar muy
convencida con el texto o con el director, me tiene que atraer, llamar la
atención. Soy selectiva con mis trabajos tanto de actuación como de dirección.
La próxima obra que dirija sin duda tendrá que hacerme temblar tanto como me
pasó con este libro de Rame y Fo, o más. Si me moviliza, entonces sabré
dirigirla.
Agradecemos a Walter Duche de Duche & Zarate , por la colaboracion en la realizacion de esta entrevista.

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