Entrevista a Ezequiel Barrios

presenta
 
 
 
¿Por qué
decidiste ser artista?
Decidí
dedicarme al arte a los 25 años, creo que toda mi vida fui un artista, siempre
estuvo esa vocación latiendo dentro mío.
¿A qué edad
nació esta pasión por la danza?
Desde que
tengo uso de razón me encanta bailar, cada vez que escucho música me dan ganas
de moverme. De chiquito me encerraba a escuchar música, bailar y pensar
coreografías en mi cabeza. Pasaron muchos años hasta que entendí que eso era
creación coreográfica.
¿Cuál es el
nombre de la obra en la que estas actuando en estos momentos?
PUTO.
Catarsis, hecho artístico y acto político. Es un unipersonal de Danza Teatro.
¿Cómo fue el
proceso de creación del espectáculo?
El trabajo
surge en un ejercicio de composición en la cátedra de Escritura Dramática de
Pablo Rotemberg. Hace varios años venía elaborando la idea de hacer un solo y
en ese espacio confluyeron la danza afro y la homosexualidad como binomio
fantástico.
¿Tus padres
te apoyaron en este camino artístico?
Me llevó
mucho tiempo entender que el camino artístico era mi vocación, para esa altura
ya estaba independizado económicamente. Mi mamá siempre fue siguiendo mi
evolución, mis cambios de rumbo. La relación con mi papá es bastante más
distante pero nunca presentó objeciones.
¿Cuántos
años ya llevas arriba de los escenarios?
Llevo más de
10 años arriba de los escenarios y no me imagino la vida sin escena. Las
funciones son un motor, un espacio de claridad y sensación extrema de estar
vivo.
Me imagino
que en todos estos años debemos tener mil anécdotas ¿Cuál es la que más
recordas, que hoy nos puede robar una sonrisa?
Recuerdo en
la primera temporada de la obra que dirigí y bailé Kronos en movimiento, en el
2009, se cortó la música cuatro veces. Volvimos a empezar tres veces la misma
coreografía sin que la gente se diera cuenta, poniendo el cuerpo entregados a
salvar el momento. Finalmente tuvimos que hacer un corte porque una de las
luces estaba en corto. Me quedé maravillado, en escena si los intérpretes hacen
algo convencidos el público lo acepta.
¿Con quién
te hubiera gustado bailar?
Me hubiera
gustado bailar con Julie Andrews en La Novicia rebelde, correr por los campos
de Austria al ritmo de Do Re Mi.
¿Qué
canciones te gustan más?
Me gusta
música muy variada como la que aparece en la obra PUTO. Desde Madonna o Beyoncé
al grupo de bloco de Salvador Bahía Ilê Aiyê o música tradicional africana.
¿Cuál es tu
estilo de música favorita?
No tengo un
estilo que me defina.
¿Qué les
dirías a tus seguidores acerca de los sueños que tienen de ser alguien en la
vida?
Nunca es
tarde si el sueño es lo suficientemente fuerte.
¿Qué
artistas jóvenes te han llamado la atención últimamente?
En la
Universidad Nacional de las Artes hay muchos jóvenes coreógrafos con obras que
me llaman la atención, en general todos los que pasan por la Compañía de Danza
de la UNA suelen tener propuestas atractivas.
¿Qué sentís
cuando estás en un escenario?
Me siento
vivo, presente, en comunión mente, alma y cuerpo. Es el momento de mayor
lucidez. Adrenalina de la buena.
¿Qué opinas
de las escuelas de música, danza o actuación que hay en la actualidad?
Hay muy
buenos lugares de formación artística en Buenos Aires. Mi corazón apoya la
universidad pública porque creo que da una formación más completa. Es un lugar
en donde convive gente que proviene de diferentes líneas de pensamiento y
estilísticas y eso te da un mayor abanico de posibilidades.
¿Te gustaba
estudiar cuando eras niño?
Siempre me
gustó estudiar, cuando era chico y ahora de grande. No me imagino la vida sin
estudiar, es la posibilidad de seguir creciendo siempre.
¿Crees que
el arte escénico es importante en nuestras vidas? ¿Por qué?
El arte
escénico es un espacio de mucha magia. Tiene una increíble capacidad de
conmover y resignificar. La escena es un paréntesis en esta vida vertiginosa
posmoderna, un oasis donde apagar los celulares y entregarse al presente.
¿El nombre
de esta página es La Bitácora del Artista, como tal, qué es lo que guardarías
en la Bitácora para que otros visitantes vean?
En La
Bitácora del Artista guardaría el momento de salir a escena de cada función.
Ese instante en el que dejás atrás el pánico escénico para entregarte en cuerpo
y alma.

 
 
 
 
 
 
 

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