Con la cabeza bajo el agua

presenta
Puerto Madero, es últimamente uno de los lugares que más
frecuento, tal vez porque la combinación de circunstancias, o talvez por esa
combinación extraña de antiguo y moderno. El día se presentaba muy tranquilo en
lo laboral, y por eso me pareció un buen momento para caminar por la zona.
Mientras observaba las distintas edificaciones que hay en el
lugar, suena mi celular. Cuando miro el identificador de llamadas, me salía un
número que no tenía agendado. Al atender, la voz me resultaba conocida, pero
por el ruido ambiente en el que me encontraba no lograba comprender muy bien de
quien se trataba. Busco de alguna manera ponerme a resguardo. Y ahí pude
identificar de quien se trataba. Era Susy, tía de una chica muy amiga de la
familia. Casi sin poder interrumpirla me empezó a contar que su sobrina, se
encontraba internada en un psiquiátrico. En tan solo unos minutos me puso en
situación y casi sin poder responderle se despidió y corto la llamada.
Después de la llamada quede atónito por la situación.
Mirando el espejo de agua que hay en los diques del puerto, recordé que, en el Teatro Calibán, se presenta la obra Con la cabeza bajo el
agua.

 

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Teatro:

Teatro Calibán, se
encuentra en México 1428 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.  La capacidad del teatro es de aproximadamente
90 espectadores. Ni bien uno llega al teatro observa que la sala se encuentra
al fondo de un pasillo de un viejo edificio. Al ingresar al teatro se encuentra
con un salón de espera un tanto pequeño. No cuenta con una cafetería y la
decoración de la sala es muy interesante. El ingreso a la sala en el que se
presenta la obra, se encuentra en un primer piso. A simple vista no cuenta con
accesos para personas con cierta discapacidad. Y la iluminación de la escalera
que nos lleva hacia la sala es bastante escasa, sumado a lo empinada que es la
misma.


Obra:

Una vez que ingresamos a la sala nos da toda la sensación de
estar en una sala de un psiquiátrico.

Las luces bajan y la obra da comienzo…
Un paciente durmiendo es lo primero que observe…. Y a los
poco segundos los gritos e insultos de la protagonista me sorprendieron….
Si bien no vamos a contar la obra, todo transcurre en un pabellón
abandonado de una institución psiquiátrica. En ellas se encuentran tres
pacientes y un enfermero. Cada uno de ellos con una historia para contar, que a
lo largo de la obra no nos deja de sorprender. Con escenas muy jugadas, cada
uno de los personajes nos van metiendo en un mundo oscuro donde se mezclan el
pasado y el presente. Con la dirección de Juan Washington Felice Astorga, los
actores Pablo Acebal, Brenda Santiago, Juan Roccabruna, Cesar Esquivel, nos
muestran a un joven esquizoide hijo de un guerrillero desaparecido…. Una mujer
marginal, que encontró en la institución un lugar donde refugiarse de la policía…
 un viejo poeta con delirios místicos… y
un enfermero que dice protegerlo, pero que a su vez los explota.
Una obra totalmente recomendable, donde se ve el claramente
la pasión, el trabajo y el compromiso de los actores para con la obra y la
historia.

Agradecimientos:

Muchas gracias Silvina
Pizarro
por la invitación, muchas gracias al Teatro Calibán por la excelente atención prestada. Y como siempre
muchas gracias al maquinista de la Línea
B
de subterráneos que me trajo de vuelta a mi casa.

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