Filipo (Crítica)

presenta

Si hay cosas que me gustan de mi ciudad son los bares con
historias, o mejor dicho, esos bares que va gente a contar sus historias. Pero
en esta oportunidad, el día se presentaba con un clima muy propicio para tomar
algo de aire en una de esas plazas que tiene mi ciudad. Caminé hasta la primera
que encontré en el Barrio. Parece que mi idea, fue básicamente imitada por
muchos vecinos, ya que se encontraban en la plaza casi todos los bancos
ocupados y con muchos chicos disfrutando del día. Por ahí, una pareja se
levanta de uno de esos bancos viejos de madera y aprovecho rápidamente a
sentarme… respiro profundamente y me quedo mirando exactamente la nada misma,
cuando alguien se me para delante…. Y me dice…. “Te puedo contar mi historia?”,
y casi sin llegar a responder me la empezó a contar desde su niñez….
Esto de alguna manera me llevo a recordar, que en el Teatro
El Tinglado, se presenta la Obra FILIPO…

Teatro:
El Tinglado, se encuentra en la calle Mario Bravo 948 de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La sala cuenta con una capacidad aproximada de
144 espectadores. También cuenta con un hermoso espacio recientemente
acondicionado para que la espera se confortable. Tanto en el ingreso al teatro,
como para el ingreso a la sala no presenta mayores dificultades para personas
con cierta discapacidad.
 

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Obra:
Ni bien dan apertura a la sala, una larga fila se presta a
ingresar a la misma. Algo me llamo la atención… que no solicitaran que
apaguemos nuestros celulares…
Una vez ubicados en nuestras butacas, las luces comienzan a apagarse
muy lentamente, y una música bastante particular nos pone en clima. Casi de
inmediato aparece un presentador, ante la sorpresa de todos los espectadores, y
nos pide que apaguemos los celulares. Y a partir de ese momento de dio comienzo
a la función.
Si bien no es la intención contar la obra, podemos decir que
en casi todo momento este presentador rompe con la cuarta pared, haciendo que
el público de alguna manera sea participe de la obra, o cómplice de la misma.
Carlota Berzal, nos propone un reallity de la vida misma,
donde se ven nuestra frustraciones y limitaciones. Casi como un espejo donde vamos
a ver reflejados nuestras miserias o el morbo de una realidad que vemos pasar a
diario.
Cada uno de los personajes cumplen una función clave, en el
engranaje de la obra. Sin fisuras y con un dinamismo particular que nos propone
el conductor o presentador, hace que la obra que es un drama en sí mismo, podamos
en ciertos momentos vernos reflejado y por esa magia que tiene el teatro casi reírnos
de nosotros mismos.

Agradecimientos:

Muchas gracias a Carlota
Berzal
por la invitación. Muchas gracias al Teatro El Tinglado por la atención prestada. Y como siempre muchas
gracias a el maquinista de la Línea B
de subtes que me trajo de vuelta a mi casa.

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