Entrevista a Florencia Ghio

presenta
Florencia Ghio
Autora de “El ciudadano”
La bitácora del
artista: ¿Cómo fue que surgió la idea de escribir este libro?

Florencia Ghio: La idea surgió por la cantidad de casos de inmigrantes de
países limítrofes que había en la época de la convertibilidad en Argentina
(década del 90),  el enorme porcentaje de
ellos que quedaban imputados en diversos delitos y el desempeño de la justicia
en esos casos, especialmente en algunos tipos de ilícitos penales.
LBDA: ¿Llevó mucho
tiempo el armado de la obra?, ¿cómo fue el proceso de creación?

FG:El proceso en total llevó 4 años, pero el grueso de la historia la escribi en unos ocho meses. El ciudadano iba a ser un cuento, pero empezó a adquirir cada vez más dimensiones, a tener más personajes, encontré la manera de trabajar el arte de la postergación de la historia que quería contar y de pronto me di cuenta que había escrito mi primera novela. Una vez que lo hice, me presente en una editorial y allí me dijeron que tenía entre manos una gran novela, muy atrapante, con personajes muy ricos pero estaba narrada de un modo muy clásico, tal vez por mis vicios de abogada. Ahí comencé una maratón de lectura de novelas, cosa que siempre había hecho, pero esta vez poniendo el ojo en como escriben los que lo hacen bien, por tanto desde ese lugar volví a escribir la novela creando mi propio estilo, por supuesto, después empecé un taller literario en el Museo Roca a cargo de Pablo Gaiano, quien hizo la contratapa de la obra, y aproveche para incorporarle una cuatro técnicas literarias a la novela que no tenía y le corte al rededor de 100 páginas porque me di cuenta de que no contribuían necesariamente a lo que yo quería contar, y eso aportó una mayor agilidad y dinamismo en su lectura. Aún así es una novela de un volumen importante. Igual debo decir que no es sencillo soltar la historia y entregársela a los lectores, uno siempre le seguiría modificando cosas, mejorando su calidad, se lo he escuchado decir a autores consagrados y lo experimenté en carne propia, de ahí una frase que leí y que hago mía, “las novelas no se terminan, se abandonan”
LBDA: Básicamente y
sin contarnos el final de la historia, ¿qué nos cuenta el libro?
FG:
Es la historia de un peruano de 20 años que viene a la Argentina en la
época de la convertibilidad como muchos latinoamericanos para mantener a su
familia a la distancia a costa de la soledad y del desarraigo, pero en este
caso,  con el sueño secreto de ser poeta,
seducido por los rumores sobre la intensa actividad cultural existente en
Buenos aires.
Pero su sueño queda
trunco por quedar atrapado en un caso judicial que, por determinadas falencias
del sistema judicial argentino, se va a tornar complejo e incluso tortuoso. A
la vez la historia se entrelaza con su intensa relación de amor con Luz Marina,
una novia que quedó en Trujillo y que vive su propio infierno familiar -que
Franklin desconoce- y ella sueña secretamente con  que él triunfara en Argentina y vendrá a
rescatarla.
LBDA: ¿Qué cosa o
que sensación has sentido cuando terminaste de escribirlo?
FG:
Fue algo parecido a cuando uno se recibe en la universidad, la inmensa
alegría de concretar el objetivo, pero a la vez extrañarla un poco. Enseguida
vino un proceso muy intenso que fue la edición que me mantuvo muy ocupada y las
excelentes devoluciones de los lectores, cuando se publicó, y ahora sé que en
este preciso instante muchas personas deben estar leyendo El Ciudadano y que algo
les estará provocando, porque -como dice mi editora-, “su trama no puede
dejar indiferente a nadie”, por eso ahora puedo decir que mi sensación es
de felicidad absoluta con este proyecto, digo que este primer hijo literario le
está dando enormes satisfacciones a su madre.
LBDA: ¿Cuál fue el
mayor desafío, al momento de empezar a armar las distintas partes de la
historia?
FG:
El mayor desafío fue la parte introductoria, lograr que sea atrapante
incluso antes de llegar al nudo de la historia, cuando entre en el caso
judicial me moví como pez en el agua, porque es el ámbito conocido, pero la
primera parte me costó mucho, y siento que finalmente logré encontrarle la
vuelta.
LBDA: Contanos un
poco cuáles fueron tus primeros pasos como escritora.
FG:
Tengo un historial en mi adolescencia en escribir cuentos y poemas que
compartía con amigos, uno de ellos quedó plasmado en El ciudadano como obra del
personaje. Incluso a los doce años escribí una suerte de mini novela que luego
se extravió en una de mis tantas mudanzas. Eso quedó abandonado con la facultad
en simultáneo con el trabajo y luego la maternidad, sin embargo en mi profesión
siempre disfrute escribir. Hace cuatro años la inspiración volvió de sus largas
vacaciones y produje una serie de cuentos, uno tras otro, que forman parte de
un próximo proyecto, El ciudadano -como dije- iba a ser
un cuento, pero terminó siendo novela.


LBDA: ¿Cómo está
conformada tú biblioteca? ¿Cuáles son tus autores predilectos?
FG:
En mi biblioteca no faltan libros de Filosofía ni de Historia, como así
tampoco de Literatura y Poesía. Mis autores literarios predilectos han variado según
etapas de mi vida, en el secundario leía a García Márquez, Cortázar, Borges, Sábato,
Art, etc.
Luego, estuve en
una búsqueda espiritual y leí mucho a Herman Hesse. En la actualidad leo de
todo, desde clásicos como Flaubert, Dostoevsky y Camus, hasta autores contemporáneos.
Me gustan mucho las novelas que entretienen pero dejan alguna enseñanza sobre
lo que sea, El ciudadano persigue ese objetivo, por ejemplo me encanta
Irvin Yalon, El enigma Spinoza me fascino, Khaled Hosseini, también De Marias,
y de los argentinos me gusta Sacheri, y Gustavo Ferreira, pero la lista sería
infinita, estoy siendo injusta en nombrar algunos.

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