La Cumbancha (Crítica)

Si hay historias que me atrapan, o por lo menos hacen que
les preste atención, son las que hablan de futurismo. ¿Cómo va a ser mi ciudad
en el 2040?, son algunas de las preguntas que seguramente nos hemos hecho
alguna vez. Es muy probable que en más de una oportunidad nuestros hijos nos
preguntaron, después de ver una película futurista, si eso realmente va a pasar
en el 3050. Ahora si esto lo mezclamos con Dinosaurios, al mejor estilo Jurassic
Park, ya de por sí puede resultar desopilante.
Y esto precisamente fue lo que se me paso por la mente
cuando me llego la gacetilla de “La
Cumbancha”
de Hernán Morán.

 
 Teatro:
La obra se presenta en el Teatro El Estepario, que se encuentra en la Av. Medrano 484
C.A.B.A.
Ni bien llegamos fui recibido con gran cordialidad por los
empleados de la sala. Y luego de las acreditaciones del caso, hicimos una
pequeña recorrida por el teatro. La sala se encuentra en un primer piso, y no
cuenta con acceso para personas con cierta discapacidad a simple vista. Tampoco
cuenta con confitería. La sala de espera es especial, como si fuera un viaje
imaginario a otros tiempos. La sala es pequeña, cuenta con espacio para
aproximadamente 60 espectadores. Y la comodidad para los mismos es acorde a un espectáculo
de 75 minutos.
Obra:
A las 21Hs. Se da sala, y como es habitual en el Teatro nos
dan una cordial bienvenida. Nos piden que apaguemos los celulares y nos
solicitan que saquemos fotos sea  sin
flash.
La función estaba a sala llena. Y de a poco se van bajando
las luces. Y a los pocos segundos una imagen se proyecta sobra el escenario.
La obra, comienza en el 2.055, cuando la provincia de
Santiago del Estero, fue vendida a una Multinacional. A partir de ahí arranca
esta desopilante historia, interpretada por Rodrigo Lico Lorente, Aldana Illán, Nahuel Vec, Martin Rechimuzzi y
Lucas Lopardo.
Si bien no queremos contar la trama de la historia, es
imposible dejar de mencionar que cada uno de los actores interpretan 3 o 4
personajes a lo largo de la presentación teatral.
Entre Dinosaurios revividos, clones de Ilona Staller, plagas
de cóndores, triceratops, un programa de inclusión laboral, y como el absurdo
de contracara, estos jóvenes actores durante casi 70 minutos hicieron que los
espectadores pasen un momento por demás divertido.
La obra cuenta con varias escenas, que el director Hernán Morán, ha sabido con gran astucia
integrar estos a la obra, para que el espectador no pierda la concentración.
Una obra totalmente recomendable para todos aquellos que nos
gusta salir con una sonrisa después de ver una obra de teatro.

Agradecimientos:
Muchas gracias a Alicia
(Octavia Comunicación)
por la invitación. Muchas gracias al Teatro El Estepario por la excelente atención
recibida. Y como siempre mi eterno agradecimiento al maquinista de la Línea B de subterráneos que me trajo de
vuelta a mi casa.-

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