Entrevista a Ezequiel Irigoyen

¿Por qué decidiste ser artista?
Desconozco el motivo
exacto, yo era muy pequeño y en mi familia no había artistas, pero tenía
gran facilidad y motivación para y por la música, así que mi madre me
anotó en el conservatorio (aún no estoy seguro
de si para que desarrollara mi habilidad o si para que tuviera un lugar
donde cantar e inventar mi música que no fuera mi casa, aunque si se
tratara de esta última, no le habría salido muy bien). Inmediatamente
entendí que era lo único que quería hacer en
mi vida.
¿A qué edad nació esta pasión por la actuación que tenés?
 Como mencioné
anteriormente, era muy pequeño, y deduzco que nací con ella, sólo fue
transformándose con los años. A los 8 años comienzo a sumergirme en el
mundo de la música, a los 15 en el de la literatura y
a los 19 en el del teatro, que son mis pilares artísticos.
¿Cómo comenzó tu camino en la actuación?
 Como música y cantante
estaba en una etapa de perfeccionamiento extremo, y sentí la necesidad
de estudiar actuación con el fin de ser más atractivo en el escenario.
Entonces descubrí un mundo que me atrapó por
completo.
¿Cuál es el nombre de la obra en la que estas actuando en estos momentos?
 Romeo y Julieta, Sueños de una noche de verano y El control mágico.

¿Qué personaje te toco hacer?
En Romeo y Julieta soy
Benvolio, el primo de Romeo, en Sueños de una noche de verano soy
Telaraña, y en El control Mágico interpreto a George, un chachito bebé.
¿Tus padres te apoyaron en este camino artístico?
A medias. Estaban
convencidos de que del arte solo viven los que nacieron en ese contexto,
o, en su defecto, los que tienen mucha suerte. No limitaron mi
desarrollo artístico pero hicieron mucha fuerza para que
estudiara en paralelo una carrera universitaria y el arte se convierta
en un hobbie. Nunca lo lograron. Aunque sí estudié una carrera
universitaria, Licenciatura en Teatro.
 
¿Cómo fueron tus primeros pasos?
 Musicalmente todo
comenzó de una manera muy rígida, antes de hacer, leía partituras, y me
costó mucho lograr tocar en vivo, no por miedo, por el contrario siempre
había sentido entusiasmo al respecto, sino por
los medios que no lograba conseguir.
En cuanto a mis
comienzos en teatro, fue bastante más relajado, comencé haciendo un
taller donde aprendí muchísimo y jugábamos todo el tiempo. Ahí conformé
mi primer grupo de teatro con el cual montamos una obra
callejera y nos fuimos a recorrer la provincia de córdoba. Volví de ese
viaje recargado de luz y compuse y grabé en 4 días la obra musical que
más me gusta. Entonces terminé de entender que era lo que quería hacer
para siempre, y decidí institucionalizarme
anotándome en la carrera universitaria, donde aprendí la mayor parte de
la técnica que hoy aplico en los escenarios. 

¿Cuántos años ya llevas arriba de los escenarios?
 Si tocar flauta
traversa para 50 personas, solo arriba de una tarima cuenta como estar
arriba de un escenario, hace 15 años. Por otro lado, mi primera
presentación con banda fue hace 11, y mi primer escenario
como actor hace 7. Todos esos años fueron en crecimiento continuo.

Me imagino que en todos estos años debemos tener
mil anécdotas ¿Cuál es la que más recordás, que hoy nos puede robar una
sonrisa?
      Estábamos haciendo una obra de mi autoría,
había un momento en que un personaje sacaba órganos de otro y yo quería
que chorreara sangre por todas partes, pero la directora tuvo mucho
cuidado de que eso no sucediera. No podíamos manchar
el escenario, la escenografía, y mucho menos al público. De todas
maneras, sangre debía haber, así que los órganos salían de una bolsa
apenas humedecida con sangre falsa. Resulta que los órganos eran de goma
espuma y chuparon toda la sangre, por lo que, creyendo
que no habían sido empapados lo suficiente, se les vertió el líquido
varias veces por diferentes personas antes del estreno. No sólo eso,
sino que el actor que interpretaba al cirujano que extraía los órganos,
entró en estado de locura como nunca lo había
hecho en los ensayos. Los órganos volaron por toda la sala y mancharon a
todo el público que estaba fascinado. La gente (y varios de los
actores) no podían parar de reírse. Algo que podría haber sido un
desastre terminó siendo un éxito. De todas maneras recibimos
quejas del teatro y hubo que tener más cuidado las siguientes
funciones.
¿Con quién te hubiera gustado actuar?
 Hay muchos grandes
actores con los que me gustaría encontrarme algún día como colega.
Principalmente con Emilia Mazer, quien fue mi profesora. Desde que
terminé mis estudios con ella tengo la ilusión de reencontrarla
como partener.
 
¿Cuál es tu estilo de música favorita?
       Me gusta mucho lo experimental, pero escucho todas las variantes de la música, de todas se puede sacar algo bueno.
¿Siempre quisiste ser artista? ¿Qué querías ser cuando eras niño?
       Siempre quise ser artista. También me
gustaba la idea de ser político, deportista y algún tipo de biólogo que
se dedicara a salvar el medio ambiente. Pero artista siempre fue lo más
sólido que quise ser. 
¿Cuáles eran tus sueños cuando eras niño? ¿Los llegaste a cumplir?
      De niño tenía fantasías estrafalarias que,
tengo que reconocer, todavía las tengo. No sé si algún día llegaré a
cumplirlas, pero tampoco puedo ver lo que hay después de ellas. Son el
motor que da movimiento a mi vida.
¿Qué les dirías a tus seguidores acerca de los sueños que tienen de ser alguien en la vida?
      El pensamiento mueve el planeta. Quien es
capaz de controlar y dirigir el pensamiento es capaz de hacer realidad
lo que imagina, y por ende, lo que sueña. Pero ese pensamiento debe
tener base en la realidad para que se dirija con
eficacia. Sólo es imposible lo que no se intenta.
¿Qué actor jóvenes te han llamado la atención últimamente?
     Jennifer Lawrence definitivamente ha llamado mi atención.
¿Qué sentís cuando estás en un escenario?
     En principio, algo de adrenalina, pasión y
vida. Luego, lo que la interpretación requiera que sienta, adicionado a
todo lo anterior. 
 
¿Qué opinas de las escuelas de música o actuación que hay en la actualidad?
     Hay escuelas realmente muy buenas y son
capaces de otorgar excelentes herramientas a quien sabe aprovecharlas,
pero hay que saber también no casarse con ningún pensamiento para que
esas herramientas no terminen limitando el trabajo
artístico. El arte tiene la cualidad de romper estructuras, y las
escuelas son estructuradas por definición. Eso es positivo, porque todo
lo que implique técnica se adquiere con eficacia, pero hay que saber
romper la técnica para poder aplicarla a una actividad
viva. 
¿Estudiaste en alguna escuela de actuación o música?
    Si, en los conservatorios de música Luis Gianeo
e Isaias Orbe, y en la Facultad de Arte de la UNICEN; y aprendí mucho
en ellas. 
¿Qué opinas de la educación actual en general?
    Me alegra que exista en este país una educación
pública de buen nivel, abre las puertas a personas que de otra manera
estarían condenadas a desperdiciar sus capacidades. Considero de todas
maneras que podría mejorar en demasía si existiera
un eje central puesto en ese punto por parte del estado, muchas veces
en escuelas y universidades faltan elementos para el estudio, o mismo
existen problemas internos que detienen el desarrollo del aprendizaje.
Sin embargo, valoro lo que hay, y entiendo que
todo puede crecer. 
¿Hasta dónde estudiaste?
    Hice nivel terciario y universitario en
diferentes áreas. Por otro lado, sostengo que nunca se deja de estudiar,
puesto que la perfección no existe.
¿Te gustaba estudiar cuando eras niño?
    No sé si estudiar puntualmente, pero siempre
fui y sigo siendo muy curioso, lo que me lleva a disfrutar del proceso
de aprendizaje. 
¿Crees que el arte escénico es importante en nuestras vidas? ¿Por qué?
     Definitivamente, a quien lo practica le dota
de mucha seguridad y desinhibición ante los demás, y a quien lo
disfruta, justamente, lo disfruta (aunque ambos lo hagan), y le permite
detenerse un momento en su vida para reposar su propia
existencia y vibrar otra. En cualquier caso, es un ejercicio para el
cerebro y el espíritu tan saludable como sagrado.

¿El
nombre de esta página es La Bitácora del Artista, como tal, qué es lo
que guardarías en la Bitácora para que otros visitantes vean?
     Cuando tenía 10 años mis papás me regalaron un
cuaderno rojo a cuadros blancos que compraron en Chile. Ahí escribí mis
cuentos desde entonces. Cuentos, poemas, historietas, canciones,
incluso las bases de un mundo fantástico que creé
en determinado momento, con historias que sucedían en ese planeta. Hace
aproximadamente dos meses un señor de la calle hizo un cambio de
mochilas conmigo y perdí todo ese material. Me hubiera gustado guardarlo
en la bitácora, pero entonces pienso que me gustaría
guardar absolutamente todo lo que implique creaciones artísticas.
Seguramente muchas ya las haya olvidado y seguramente muchas me resulten
una porquería, pero podría otro disfrutar de lo que yo no, aunque haya
salido de mí.

¿Qué les dirías a las personas a las que no le gusta actuar, cantar o ninguna actividad artística?

     Que no lo hagan. De hecho, si no les gusta, no
creo que pensaran en hacerlo. Cada ser humano disfruta de cuestiones
diferentes en situaciones y momentos de la vida distintos, y eso es
perfecto así, nos abastecemos así, y somos más
felices no intentando ser lo que no somos.

 

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