Entrevista a Maria Belen

¿Por
qué decidiste ser artista?

Empecé
a conectarme con la actuación cuando era chiquita y jugaba a ser famosa! Sin
embargo, mis primeros cursos de actuación me llevaron a conocer un mundo
distinto, divertido y asombroso, esa magia, por la que atraviesa el actor, me
hizo avanzar en las ganas de continuar aprendiendo y explorando el maravilloso
mundo de la actuación.

 ¿A
qué edad nació esta pasión por la actuación que tenés?

Era
adolescente, estudiaba actuación con Juan Carlos Torri y decidí recitar una
poesía que yo misma había escrito frente a un público relativamente numeroso.
Lo viví como un juego, me puse un vestido majestuoso y me maquillaron
profesionales. Ese día sentí los primeros nervios de estar en un escenario y,
mientras recitaba mi poesía, atravesé un mundo de sensaciones. Desde entonces,
me apasiona el teatro como un hecho en sí mismo.

¿Cuántos
años tenías cuando comenzó tu camino en la actuación?

 Tendría
unos 12…

¿Tus
padres te apoyaron en este camino artístico?

Mis
padres me han apoyado y acompañado, mi mamá, profesora de literatura, me ha
trasmitido sistemáticamente el valor que tiene la historia del teatro para la
humanidad, ese fue su granito de arena. 

¿Cómo
fueron los primeros tus primeros pasos?

Fueron
a los 12 años en la Escuela de Juan Carlos Torri en la localidad de Padua,
Provincia de Buenos Aires. Luego estudié algunos años en el Teatro Municipal
Marechal de Moreno y en el Centro Cultural Ricardo Rojas, CABA.

Me
imagino que en todos estos años debemos tener mil anécdotas ¿Cuál es la que más
recordas, que hoy nos puede robar una sonrisa?

Esta
es la primera vez que me subo formalmente a un escenario para interpretar un
personaje. Previamente participé de presentaciones informales o clases abiertas
que no tenían un proceso de trabajo como el de una puesta en escena.
 
Contanos
acerca de la obra en la que estás trabajando ahora y cuál es el personaje que
interpretas.
La
obra se llama “Entonces Alicia Cayó”, de la autora Mariana de Althaus y
dirigida por Sergio Oscar Gonzalez Giles. Lo pensamos como el tránsito de 3
mujeres en distintas etapas de su vida pero conflictuadas con el eterno problema
de la maternidad. Son 3 historias en simultaneo que ocurren en el mismo espacio
escénico pero no real. Es una obra muy atractiva y emotiva, disfrutamos mucho
hacerla.
Yo
interpreto a Daniela, una mamá joven y separada, que lidia con la rebeldía de
una hija adolescente. El aprendizaje de ambas, que se aman y odian a la vez, es
que cada una se tiene a la otra incondicionalmente. Daniela se cuestiona mucho
acerca de su decisión de ser madre, de qué fue lo que la llevó a serlo y de
cómo hubiera sido su vida si no fuera mamá. Y creo yo…algo de ella misma en su
papel de hija, hay una frase conmovedora y polémica donde el personaje plante
que “No hay persona que pueda hacerle tanto daño a alguien como su propia madre”.
Es
un personaje que representó un desafío, lo disfruto y agradezco a mis
compañeros de escena por hacerlo posible. También a nuestro director, compañero
incondicional en este proceso creativo tan arduo.

¿Con
quién te hubiera gustado actuar?

Con
Alfredo Alcón o Cristina Vanegas, dos referentes en el mundo de la
interpretación. Suena ambicioso, si, jaja…es sólo un delirio.

 
¿Siempre
quisiste ser artista? ¿Qué querías ser cuando eras niño?

Cuando
fui niña pasé por diversas elecciones para mi futuro, algunas impensadas y
hasta ridículas. Luego me fui orientando hacia el mundo del arte,
principalmente desde la música. Y en segunda instancia incursioné en el mundo
del teatro. La actuación comenzó siendo algo así como un juego o una
distracción, actualmente, si bien no es mi profesión principal, me lo tomo con
responsabilidad.

¿Qué
sentís cuando estás en un escenario?

En
el escenario se siente mucha adrenalina. El momento de salir a escena podría
compararlo con la decisión que toma un atleta antes de emprender un gran salto,
o algo por el estilo. Lo importante es tomar la decisión, animarse, arriesgar.
En el transcurrir de la obra todo parece extraño, los sentimientos se mezclan,
las sensaciones son muchas, pierdo noción del tiempo. Y, promediando la obra me
olvidó de que todo lo que está ocurriendo es ficción. Cuando las luces se
apagan y el público aplaude un hormigueo recorre por entero mi cuerpo y
entonces, algo del “hacerse cargo de estar en escena” se encarna como una toma
de conciencia de la decisión que lo inauguró. Es muy increíble. 

¿Estudiaste
en alguna escuela de actuación o música?

 Estudié
música en 2 conservatorios, Fracassi y Mozart. Luego en la escuela de teatro de
Juan Carlos Torri, Teatro Marechal, Centro Cultural Ricardo Rojas y Hagamos Teatro.

¿Qué
opinas de la educación actual en general?

Pienso
que la educación debería incorporar a su curricula el teatro como una opción
posible, de la misma manera que los niños se nutren de matemática y literatura.
El teatro es nuestro origen, desarrolla áreas creativas que, de otra manera, no
se explotarían. La educación sigue siendo poco atractiva del modo en como está
planteada, tanto para quienes la enseñan como para quienes la aprenden. Las
propuestas deberían ser más abiertas, haciendo lugar a lo que rompe con el modelo
estructural de aquello que imaginamos que es el deber ser de un buen alumno.
¿Hasta
dónde estudiaste?
Bueno
soy psicóloga, esta es mi principal profesión y a lo que me dedico
actualmente. 

 
¿Te
gustaba estudiar cuando eras niña?

Creo
que a ningún niño le gusta estudiar! Jaja..de adulta también me costaba. Pero
sí reconozco que algunas áreas me resultaban de mayor interés y allí
concentraba el empeño. Era una típica “buena alumna”.

¿Crees
que el arte escénico es importante en nuestras vidas? ¿Por qué?

Desde
ya. El teatro plasma lo que se nos representa en la vida: subirse o bajarse de
la escena es igual a hacerse cargo de las decisiones que uno toma. Cuando somos
chicos muchas veces jugamos a ser otros, actuamos ser madres, maestras,
doctores…son los primeros pasos para desarrollar el mundo simbólico. Lo que
tiene de mágico el arte escénico, desde mi punto de vista, es que se encarna a
otro que no somos pero de quien tomamos elementos, con quien nos identificamos,
al personaje lo amamos y lo odiamos, lo criticamos. Y no es posible atravesar
ese proceso y salir de allí igual de como uno entró, algo se modifica, algo se
moviliza, y eso es lo que nos nutre como actores. 

 
¿Qué
les dirías a las personas a las que no le gusta actuar, cantar o ninguna actividad
artística?

Bueno
creo que no a todo el mundo debería gustarle. A mí no me gusta el deporte y
creo que un deportista tendría mucho para decirme al respecto. Habiendo
aclarado esto creo que el arte tiene que ver con poder sublimar lo intenso de
la vida, ya sea doloroso o agradable, y si la estructura no nos permite
hacerlo, la vida se hace menos llevadera. El arte es un modo de expresarse, de
conocernos a nosotros mismos y de transitar emociones. Prueben y disfruten, eso
diría.

3 Comentarios

  1. Pude ver la obra, en dos oportunidades, es un ejemplo de buen gusto. Se destacan todos los actores en un maravilloso uso del escenario.
    El rol de María Belén es impactante

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*