UN CHARCO INUTIL (Crítica)

Como bien saben Uds. mi medio de locomoción, en muchos casos
es el subterráneo de Buenos Aires. Me parece un medio ágil y rápido para hacer
determinados recorridos en esta ciudad colmada de autos, colectivos y taxis.
Principalmente en los horarios picos.
Cuando viajo muchas veces me encuentro con artistas, que de
alguna manera nos muestran sus habilidades… que puede ser una canción, un acto
de equilibrio o simplemente de convencernos que lo que ellos venden es lo que
andamos necesitando.
El viaje venía muy bien hasta que al llegar a la estación Medrano
de la línea B, una voz por los parlantes de la estación nos comunica que el
servicio se encontraba interrumpido por desperfectos técnicos. Así que no quedo
otra que bajarnos de la formación y comenzar a caminar.
Camine unas cuadras por Corrientes hasta llegar a Mario
Bravo y doble en esta hacia la avenida Córdoba. Mientras caminaba, en una
ciudad como esta debía haber una propuesta Teatral interesante… Casi que sin
querer me encontré con el Teatro El
Tinglado
y en su cartelera vi la obra UN
CHARCO INUTIL
y me tentó…
TEATRO
Teatro El Tinglado,
se encuentra en Mario Bravo 948 de esta ciudad. La propuesta teatral que nos
ofrece es de lo más variada, y en algunos de los casos, hasta más de una obra
por día.
Ni bien entre la sala de espera, observe que es acorde a la
cantidad de butacas con las que cuenta el teatro (150 butacas). En el hall hay con
un pequeño bar para tomar un buen café, mientras esperamos que comience la
obra.
Una joven actriz talentosa, por cierto, me dio la bienvenida
a la sala. Y con gran amabilidad me conto algunas particularidades de la sala.
El Tinglado
cuenta con baños para personas discapacitadas. Y el ingreso a la sala es apto
para ellos. No cuenta con ningún escalón. Los asientos son acordes para un espectáculo
de 90 minutos. Desde cualquier punto en donde nos encontremos, podemos ver como
escuchar perfectamente la obra.
Obra:
Ni bien entramos a la sala una hermosa melodía nos da la
bienvenida. Y personal de la sala nos indica donde debemos ubicarnos.
Después de solicitar que apaguemos los celulares, se bajan
las luces de la sala y luego de unos segundos se da comienzo a la función.
Dos actores de la talla de Manuel Feito y Gustavo
Bonfigli
se nos presentan en escena ni bien se encienden muy lentamente las
luces.
Y nos comienzan contar una historia por demás interesante.
Un profesor en crisis, que uno de sus alumnos lo había agredido en la escuela,
no quiere volver a desempeñar su profesión. Pero ante la insistencia de un
viejo maestro, accede a dar clases particulares a un alumno bastante
particular.
Y es aquí donde conoce a la madre de este particular alumno,
que luego de un tiempo empieza a tener una curiosa relación.
Si bien la pieza teatral es un Drama en sí misma, tanto el
director como los actores nos van llevando en su relato para sacarnos de esa situación
de tristeza y robarnos una sonrisa.
No es mi estilo adelantar nada de la obra, pero no puedo dejar
pasar por alto la muy buena actuación de Marisa
Provenzano.
Su papel en esta obra lo hace de una manera brillante, y con
una voz suave, tranquila y con mucha paz de madre, me fue contando la tristeza
y perdida de su personaje.
Matías Puricelli,
director de la obra, nos escribió esto:
Un Charco Inútil
es una obra que habla sobre las formas particulares que tenemos de sobrellevar
la tristeza y las perdidas. Que cuenta la anécdota de dos personas que se
encuentran transitando distintos duelos, y de otra que los hace encontrar como
forma de mantenerse vivo.
¿Qué es real y que no? ¿Qué importa si eso es finalmente lo
que nos hace seguir vivos? ¿Hasta qué punto el amor no es algo en común entre
dos personas sin importar que es?

Cuando termino la obra me quede pensando algunos minutos en
mi butaca mientras los espectadores salían de la sala.
Realmente es una obra que se la recomiendo.

Agradecimientos:

Silvina Pizarro
muchas gracias por la invitación. Manuel
Feito
, muchas gracias por la invitación al estreno de la obra. Teatro El
Tinglado
, muchísimas gracias por la excelente atención recibida. Y como es
costumbre muchas gracias al chofer de la Línea
140
por traerme de vuelta a mi casa.

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