Ser de Nadie (Crítica)

Si tengo que nombrar un barrio de Buenos Aires, donde podemos
encontrar distintas propuestas teatrales, seguramente vamos a coincidir en que
es Palermo. Por eso acepte la invitación de una amiga a ver la presentación para
la prensa de “Ser de Nadie” de Mariana Coronado. La cita era en el Teatro La
Mueca, Cabrera 4255 C.A.B.A.

TEATRO:
El teatro La Mueca, se encuentra en la calle Cabrera 4255 de
la ciudad autónoma de Buenos Aires. En el barrio de Palermo, a unas dos cuadras
de la avenida Córdoba y Estados de Israel.
Cuando llegué al Teatro fui recibido con gran cordialidad, y
luego de las acreditaciones correspondientes la charla se fue girando en las
comodidades del teatro.
El teatro cuenta con una interesante confitería, y un
quiosco. Los espacios de espera son acordes a la cantidad de butacas con la que
cuenta el Teatro, 150 butacas.

Dada la curiosidad que me caracteriza, me invitaron a ver
las instalaciones del mismo antes de que comience la función. Una de las
particularidades que cuenta este Teatro, es que el acceso a la sala es
perfectamente apto para personas con cierta discapacidad. Pero para ser más
exactos cuenta con un espacio en la sala para persona discapacitadas. Perfectamente
identificados.

Las butacas son muy cómodas para un evento de 90 minutos. El
escenario es amplio. Y la sala se encuentra climatizada. Tanto el sonido como
la visión es óptima desde cualquier punto. Los escalones no son pronunciados,
lo cual permite ascender en búsqueda de nuestro lugar sin mayores
inconvenientes.

Obra:

Cuando entramos a la sala ya se encuentran alguno de los
actores en escena. Luego de los pedidos de rigor de que apaguemos los
celulares, las luces bajan, sube el sonido y la obra da comienzo.
Rápidamente, entran en escena dos de los personajes de la
obra. Y sin mucha introducción nos van mostrando básicamente hacia se orienta
la obra. Con gran simpleza y con una buena postura corporal los actores nos van
introduciendo en la historia.

La directora de la obra nos propone introducirnos muros
adentro de un monasterio, anclado en un lugar donde la nieve hace que su acceso
sea casi impenetrable. Como así también nos insinúa pasados oscuros de cada uno
de los personajes que van desfilando por la obra. Cada uno de ellos cuenta con
un pasado que los rezos, canticos, confesiones y penitencias no han logrado
borrar de la memoria de cada uno de ellos… y mucho menos en la del Abad.

Con una actuación sólida y convincente los actores muestran
con gran sutileza la dureza de sus penitencias.

Una obra totalmente recomendable, para los amantes del
drama.

Agradecimientos:

Silvina Pizarro, muchas
gracias por la invitación. Teatro La
Mueca
, muchas gracias por la atención prestada. Y como es costumbre, muchas
gracias al chofer de la Línea de
colectivos 140
por llevarme de nuevo a mi casa.

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